sábado, 9 de marzo de 2024

Las dos Repúblicas ( X I I I ).


 

Como decíamos en las anteriores entregas, vamos a dedicar varias exponiendo comentarios, hechos, citas y frases de libros y de periódicos, que omiten los “historieteros bienpagaos” de lo políticamente correcto, sobre la República y Guerra Civil de España. Hay que recuperar la “memoria democrática”, oiga. Hay que escribirla sin ningún tipo de fidelidad ideológica,  fidelidad que pretende poner un barniz de legalidad, omitiendo, callando y falseando todo lo habido y por haber.

Como ya sabrán, Margarita Nelken Mansberger fue, y es, una musa para socialistas y comunistas, aunque el mismo Azaña la calificaba de indiscreta y obsesionada tercamente por ascender en su carrera política costase lo que costase. En el libro de Pío Moa “Los orígenes de la Guerra Civil Española”, Ediciones Encuentro, se ve la catadura moral de esta “sujeta” que, entre otras cosas, inventaba todo tipo de mentiras.

Era descendiente de joyeros judíos, perteneciente primero al PSOE, cambiando la chaqueta posteriormente al PCE en noviembre de 1936, partido del que fue expulsada en octubre de 1942.

Su pasión por la Unión Soviética, en donde estuvo refugiada, llegó a extremos incalificables. Así, en un discurso en las Cortes dijo:

“Queremos una revolución, pero no es la Revolución Rusa la que nos puede servir de modelo, pues lo que necesitamos son llamas gigantescas que se puedan ver desde el mundo entero y olas de sangre que tiñan las paredes de rojo”. (“La república del crimen”, autor Francisco Gutiérrez Latorre, Editorial Mare Nostrum, Barcelona 1989, página 6)

Por otra parte, el anarquista Juan García Oliver, que fue Ministro de Justicia de la II República, aunque sólo estuvo seis meses en el cargo, decía de la Nelken que era una de las responsables de los atroces asesinatos (“las noches de espanto” madrileñas). Esto lo prueban sus artículos que aparecieron el periódico “Claridad”, periódico de la rama más izquierdista del PSOE, es decir, la de Largo Caballero, el “Lenin español”.

¡Ah!, como ya sabrán también, dicha “musa” tiene varias calles en España con su nombre. Sin comentarios también.

¿Figurará esto en la “memoria democrática” de “Su Sanchidad” y de Sor Yolanda?

Continuará.



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