domingo, 24 de marzo de 2024

De amanuenses, intelectuales y sabios


 Según el Diccionario de la RAE, escritor es, según la primera acepción, “persona que escribe”. También define al escribiente que es “persona que tiene por oficio copiar o poner en limpio escritos ajenos, o escribir lo que se le dicta”, definición muy parecida a la de amanuense.

Ahora surge una pregunta: si el escritor es toda persona que escribe, ¿cómo se llamarían los buenos escritores? Creemos que la RAE tenía que diferenciar clara y meridianamente entre el buen escritor y el malo. Porque, digámoslo sinceramente: se ven escritos que tal parecen que están redactados por personas cuasi analfabetas, no sólo por la falta del conocimiento del tema sobre el que escriben, sino también hasta por las faltas de ortografía, de semántica y de sintaxis. Un ejemplo: se escribe muchas veces “cuando menos”, teniendo que ser “cuanto menos”. No digamos ya “han habido muchas lluvias”, o “han habido muchos cambios”, cuando tenía que ser “ha”.

 Por tanto, tal definición de escritor queda un tanto coja porque incluye a personas que, si bien no son analfabetas, pueden ser ignorantes supinas.

 Y abundando sobre este tema, no hablemos ya de los intelectuales y de los sabios. El asunto es poco menos que esperpéntico. Se crean “comités de sabios” ¡hasta para recuperar y rescatar equipos de fútbol! Y si estos “comités” también se crean para asuntos políticos, la cosa es ya de auténtica frenopatía: aparecerán los valientes, intrépidos, temerarios y osados de siempre que, pluma en ristre, lo mismo te dan una lección de botánica, que te hablan de etnografía peruana.



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