lunes, 11 de marzo de 2024

“Las redes del terror”


 

El título completo del libro es “Las redes del terror. Las policías secretas comunistas y su legado”, autor José M. Faraldo, Editorial Galaxia Gutemberg, primera edición setiembre 2.018, 337 páginas, incluido índice.

El libro consta de dos capítulos genéricos intitulados “Historia de Laura I”, e “Historia de Laura I I”, con nueve subtítulos, de los que destacaríamos “Del  Terror Rojo a la Guerra Civil”, páginas 49 a 69; “El Estado de vigilancia: de Stalin al KGB”, páginas 91 a 105, y “Las policías políticas comunistas y España”, páginas 137 a 178, en donde se ve la colaboración con ETA.

Este es otro de los muchos libros que los de la internacional de la mentira, del odio y del terror, no dicen ni mu.

Nos cuenta el autor que en diciembre de 1917, el aupado e ideólogo Lenin, junto a F. Dzierzynski, crearon lo que se denominó con el rimbombante nobre “Comisión Panrusa Extraordinaria para combatir el sabotaje y la contrarrevolución”, es decir, la Cheka, que fue una bestial máquina represiva, fuera de todo control judicial, y que dependía única y exclusivamente del partido comunista. Así, el mismo Dzierzynski decía que “defendemos el terrorismo organizado, esto debe ser admitido con franqueza”.

También nos cuenta el autor que, al final de la I I Guerra Mundial, la cheka se internacionalizó, destacando los casos de la Stasi de la Alemania comunista; la Securitate rumana, y el SB polaco.

En lo que se refiere a España, se ven las actuaciones de estas policías secretas, que vigilaban a diplomáticos, exiliados, así como el sostenimiento del PCE, además de relacionarse con ETA. También nos habla el autor en la página 151 de la “Radio España Independiente. Estación pirenaica”, que estaba asentada en Bucarest, no en los Pirineos. (Esta emisora la hemos escuchado varias veces en nuestra época de juventud. La verdad es que le damos muchas gracias por las mentiras que decían constantemente. Una de ellas fue la de que, en una tarde del año 1958, había habido en Oviedo una manifestación de estudiantes en el Campo de San Francisco, siendo reprimida dicha manifestación por la policía con un montón de muertos. Curiosamente, esa misma tarde estuvimos nosotros, con varios parientes, en dicho Campo viendo la jaula en la que estaba la pareja de osos “Petra” y a “Perico”, y no vimos nada de lo dicho por la “Pirenaica”. Dicha emisora terminaba sus emisiones: “Españoles: Fuera Franco y Falange del poder ¡Viva la República!” Nos acordamos de esto perfectamente).

Como es sabido, aunque se niegue a pies juntillas, la revolución comunista rusa tuvo como modelo la francesa, con su consabido terror. A tal efecto, el mismo Leon Trotski, asesinado en Méjico por el comunista catalán Ramón Mercader en agosto de 1940 por orden de Stalin, decía:

“Te indignas con el terror desnudo que estamos aplicando contra nuestros enemigos de clase, pero déjame decirte que dentro de un mes como máximo asumirá formas mucho más espantosas, modeladas sobre el terror de los grandes revolucionarios franceses. No la prisión, sino la guillotina esperará a nuestros enemigos”.

Y terminamos con un párrafo que se lee en la página 30:

“La realidad era, sin embargo, que las policías políticas – como mecanismo de construcción de las dictaduras totalitarias – no buscaban lograr el apoyo, la ayuda ni el consenso de los ciudadanos. No había recompensa para los que delataban porque, en algún momento, la rueda podría volverse contra ellos. Esto sucedió durante las fases totalitarias del sistema: especialmente, el estalinismo en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) durante los años treinta, cuarenta y principios de los cincuenta y en la fase de construcción de los gobiernos comunistas en los otros países europeos entre 1944-1945 y 1953-1956”.

En fin, recomendamos leer este magnífico libro que, junto con otros que ya hemos comentado en este blog, da a conocer todo el terror y el horror, amén de otras cosas, de los sistemas comunistas.



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