sábado, 6 de mayo de 2023

Gregorio Marañón, liberal exiliado


 Gregorio Marañón y Posadillo fue hombre extraordinario y polifacético: médico, historiador, escritor, investigador, etc. Políticamente era liberal. Decía al respecto que ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin.

Esto no eran meramente palabras: su vida está llena de compromisos y de actos que corroboran su pensamiento. Ejercía de liberal sin exhibiciones ni ostentaciones. Su vida era el trabajo, la entrega a los demás, la solidaridad, etc. Su conducta era intachable. Decía que el liberalismo es, pues, una conducta y, por tanto, mucho más que una política. Y, como tal conducta no requiere profesiones de fe sino ejercerla, de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla. Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir.

 Sus ansias de libertad quedan resumidas en otra frase: “se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor”.

De vastísimos conocimientos, escribió obras tanto científicas como literarias. Entre las primeras destacan “Tres ensayos sobre la vida sexual”, “Biología y feminismo”, “Las ideas biológicas del padre Feijoo”, etc. Entre las segundas descuellan “El Greco y Toledo”, “Las tres Vélez”, etc.

Doctor honoris causa por varias universidades americanas y europeas, funda el Instituto de Patología Médica en 1931. Fue uno de los intelectuales más relevantes de los años 20 y 30 del siglo XX. Con Ortega y Gasset y Pérez de Ayala, redactó el manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República, presentado el 14 de Febrero de 1931 en Segovia que, entre otras cosas decía:

 “Nosotros creemos que ese viejo Estado tiene que ser sustituido por otro auténticamente nacional. Esta palabra «nacional» no es vana; antes bien, designa una manera de entender la vida pública, que lo acontecido en el mundo durante los últimos años de nuevo corrobora. Ensayos como el fascismo y el bolchevismo marcan la vía por donde los pueblos van a parar en callejones sin salida: por eso apenas nacidos padecen ya la falta de claras perspectivas. Se quiso en ambos olvidar que, hoy más que nunca, un pueblo es una gigantesca empresa histórica, la cual sólo puede llevarse a cabo o sostenerse mediante la entusiasta y libre colaboración de todos los ciudadanos unidos bajo una disciplina, más de espontáneo fervor que de rigor impuesto”.

 Por oponerse a la dictadura del general Primo de Rivera, fue encarcelado en 1926. Al estallar la Guerra Civil Española, se exilió en Paris (1936-1942) porque se sentía amenazado por los comunistas españoles.

 Tanto Marañón como Ortega y Gasset y Pérez de Ayala, fueron tres liberales republicanos muy críticos con el rumbo que estaba tomando la II República Española, que consideraban secuestrada a manos del comunismo y del socialismo revolucionario. También fueron muy críticos con los principales políticos de aquel entonces. Esto fue lo que les indujo al exilio.

Entre las cartas que se intercambiaron estos tres personajes, se puede leer cómo D. Gregorio Marañón critica tanto a Miguel Maura como a Portela Valladares calificándolos como los dos máximos insensatos de España.

En otra carta en la que responde a Pérez de Ayala, fechada el 24 de octubre de 1937, habla de la constante mentira comunista que es lo más irritante de los rojos.

El 13 de Febrero de 1939, habla de Negrín. Le comenta a D. Ramón:


“¿Qué te parece la chulapería de Negrín?. ¡Qué gentes! Todo en ellos es latrocinio, locura y estupidez. Han hecho esto hasta el final, una revolución de Caco y de caca”.

Un mes más más tarde, el 13 de Marzo de 1939, le escribe otra vez a Pérez de Ayala en los siguientes términos:

“Negrín es un bandolero. Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aún es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos y por haber creído en ellos ¡ No merecemos que nos perdonen !”


Los tres murieron en España y fueron perdonados.



5 comentarios:

  1. Acabo de descubrir su blog y me acabo de enganchar a él, hay mucho que leer y aprender aquí. Hace usted una labor tan necesaria como encomiable.
    Respecto a Marañón, decir que fue uno de los llamados "padres" de la república, de hecho el conde de Romanones firmó las capitulaciones en su casa.
    Una vez iniciada la guerra tuvo que comparecer dos veces en distintitas chekas y ante un tribunal popular, además fue obligado a firmar un documento de apoyo al "gobierno republicano".
    Huyó a Francia, previo paso por una embajada, algo normal en aquel Madrid frentepopulista. Por cierto, de estos exilios no se habla demasiado.
    Su hijo se alistó para combatir junto al ejercito nacional, lo que le colmó de orgullo.
    En una carta a Menéndez Pidal le comentaba lo siguiente:
    «Yo tengo mi resolución tomada para el porvenir. Si los rojos (ahora y siempre, comunistas, rusos)
    ganaran, yo no volvería, jamás, a España. Si los otros ganan, con sus defectos y todo, iré. Prefiero la
    Inquisición a la Inquisición + pedantería + mentira + hipocresía».

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