domingo, 21 de mayo de 2023

“A orillas del Sena un español”


Así se intitula el último libro escrito por el ex comunista Carlos Semprún Maura, editado por Hoja Perenne, 2.006, 217 páginas.

Esta obra puede considerarse como una continuación de otro libro del autor escrito en 1.998 intitulado “El exilio fue una fiesta. Memoria informal de un español en Paris”, editorial Planeta, 327 páginas. Ambas obras son de carácter autobiográfico y relatan las vivencias del autor como antiguo militante del PCE y su desencanto ante la mentira, el engaño y el terror del comunismo.

Por esta obra circulan “personajes” de la catadura de Santiago Carrillo, Margarita Nelken, el hermano del autor Jorge Semprún (Federico Sánchez), etc, etc.


La verdad es que el libro cuenta cosas verdaderamente estremecedoras. Así, en las páginas 30 y 31, nos dice Semprún que la socialista Margarita Nelken Mansberger de Pal manifestaba que la República se había perdido porque no habían fusilado a nadie en 1.931: “si hubiéramos fusilado a todos los generales, los falangistas, los tibios como Manuel Azaña y algunos más . . .” Después continúa diciendo “todas las verdaderas revoluciones se hacen con sangre y terror, véase sino la Revolución Francesa, la bolchevique, etc”.

Por lo visto a esta individua no le bastó con el asesinato de miles y miles de personas (religiosas o civiles) que se perpetraron a partir de Abril de 1.931: ¡quería fusilar hasta el mismísimo Azaña! Además, ¿no se trataba de instaurar la democracia en España? Si esto era así, ¿por qué recurre al ejemplo de la revolución bolchevique?

 

Nos habla el autor después sobre los “kapos” comunistas (su hermano Jorge fue uno de ellos) en el campo de concentración nazi de Buchenwald. Dichos “kapos” eran los que, en colaboración con las SS nazis, decidían quiénes iban a morir. Sobre el mencionado campo es muy interesante lo que dice en las páginas 120 y 121 sobre las mentiras que contaba “la internacional de la mentira”, valga la redundancia. Decían los de la “internacional” que el campo de Buchenwald se había autoliberado de los nazis, cuando en realidad había sido liberado por las tropas norteamericanas. Así, nos dice el autor, página 121: “Esto constituye una mentira absoluta. Buchenwald fue liberado por las tropas norteamericanas (los SS habían huido), y las pocas armas que hubieran podido robar no sirvieron para atacar a los SS, pura invención, sino más bien para protegerse contra los demás deportados, que los odiaban por sus privilegios y los servicios que rendían a los nazis y que podían incluir la decisión de quién iba a morir al día siguiente”.

En fin, libro que hace mucho daño a los profesionales “historieteros” y “pensadores” marxistas que aún pululan por ahí porque, además de lo escrito en el libro, no hay que olvidar que D. Carlos Semprún Maura ha sido arrepentido marxista que no se le perdona. Como él mismo dice, se avergüenza de haber sido “apparatchikt” en Madrid, es decir, asalariado de Stalin.




 

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