sábado, 27 de agosto de 2022

La República de la que nadie habla ( X X V I I I ). Sus crímenes ( I I I )


 Los religiosos y religiosas fueron el objetivo prioritario de aquel Frente Popular republicano. El único motivo de esta encarnizada persecución era la fe que tenían. Una de las comunidades religiosas que fue totalmente asesinada fue la de los padres agustino del Monasterio de El Escorial, comunidad compuesta por 100 religiosos, entre sacerdotes y seminaristas que allí se encontraban estudiando. Curiosamente allí había estudiado Manuel Azaña.

Los primeros días de agosto de 1936 el antiguo convento de San Antón se convierte en la Cárcel Checa de San Antón. Allí permanecerán las personas que serán fusiladas en noviembre de ese mismo año.

El orondo líder socialista Indalecio Prieto, ante el temor de las consecuencias internacionales que estos asesinatos pudiesen acarrear al Frente Popular, intentó evitarlas, aunque sin ningún resultado. La posibilidad de que Madrid fuese liberado por lo nacionales, aceleró el exterminio de los presos de la diversas cárceles y checas.

Sin embargo, las grandes matanzas estaban por empezar. Durante los meses de setiembre y octubre los asesinatos se producían de forma lenta, pero en el mes de noviembre, el asunto cambió, ya que tanto los socialistas, comunistas y anarquistas querían acabar con sus enemigos políticos de una vez. Dichas matanzas se produjeron principalmente en Aravaca, Torrejón y especialmente en Paracuellos.

A finales de octubre y primeros de noviembre, comenzaron las grandes “sacas”, con los asesinatos de Ramiro de Maetzu, que pronunció la conocida frase de “vosotros no sabéis por qué matáis, yo sí sé por qué muero: porque vuestros hijos sean mejores que vosotros”

Los fusilamientos en Aravaca se suspendieron porque las tropas nacionales estaban a las puertas de Madrid, eligiendo otros sitios como un emplazamiento cerca de la carretera de Valencia, Rivas Vacíamadrid, y finalmente, Paracuellos del Jarama. En aquellos momentos el gobierno republicano no podía ocultar lo que en Madrid estaba sucediendo.

Durante la noche del día 6 al 7 de noviembre de 1936, el gobierno republicano huyó muerto de miedo, constituyéndose la Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general Miaja, siendo nombrado Consejero de Orden Público el líder de las Juventudes Socialistas Unificadas, el comunista Santiago Carrillo Solares, y como delegado a sus órdenes a Segundo Serrano Poncela.

Ante esta situación llegan a Madrid los primeros brigadistas internacionales enviados por el  criminal Stalin para defender la capital. El PCE quería conservar la ciudad a cualquier precio, consiguiéndolo. Desde hacía bastante tiempo, las máximas autoridades de la República fueron conscientes de los crímenes contra la humanidad cometidos por los comunistas en Paracuellos, aunque intentaron ocultar los asesinatos, como o podía ser de otra manera.

Y como hay que recuperar la memoria democrática “sanchista”, veamos lo que decía el criminal Santiago Carrillo, que siempre defendió la aniquilación de sus enemigos de clase, en una entrevista que le hizo la periodista y corresponsal de guerra Oriana Fallaci, en octubre de 1975:

“Yo no condeno la violencia, no estoy contra la violencia, la acepto cuando es necesaria, y si la revolución va a tener necesidad en España de la violencia, como ha tenido necesidad en otros países, estaré pronto para ejercitarla”. Sin comentarios.

Continuará.



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