jueves, 11 de agosto de 2022

Más sobre Marx ( I )


 Hace unos días hemos visto a unos veinteañeros hacer una pintada en la que se leía “Marx, vive”. Con toda seguridad estos jovenzuelos no tienen ni pajolera ide de la doctrina marxista, de la que sólo saben cuatro típicos tópicos expuestos con populismo, demagogia y logomaquia.

Y volvemos una vez más a escribir sobre el marxismo, como ya hemos hecho varias veces en este blog, que es doctrina cruel y fanática que ha sembrado el terror y el horror por medio mundo, y sobre la que se habla mucho sin haber leído jamás a Marx, y lo que es peor, sin haber comprendido sus falsas ideas y planteamientos.

Para empezar, diremos que el marxista es una persona que presume de haber superado las “supersticiones” religiosas, a las que considera poco menos como cuentos de fantasía propios de la “Edad Oscura”, comenzando así un sendero estrecho preñado de dogmatismos, falacias y sofismas.

Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin (1870-1924), cuanto contaba tan sólo 25 años, hizo su primer viaje al extranjero, conociendo al Paul Lafargue, un renombrado y popular socialista francés, quien le preguntó que qué estaban haciendo los socialistas en Rusia. Lenin le contestó que estaban enseñando la doctrina marxista a los trabajadores, ante lo cual Lafargue mostró su escepticismo ya que, durante más de veinte años, se había hecho lo propio con los trabajadores de Francia no consiguiendo que la doctrina marxista fuese comprendida.

El gran economista Keynes ya expresaba este escepticismo e incredulidad, por no decir mentira, cuando afirmaba que cómo era plausible que una doctrina “tan aburrida e ilógica” pudiera tener tanta influencia, ya que el marxismo es un dechado de dogmas, prescripciones y rechazos expuestos de forma entusiasta, amén de grandes contradicciones.

Como ejemplo de dichas contradicciones ahí tenemos la condena del explotador capitalista, que vive opíparamente y se enriquece gracias al trabajo y al sufrimiento del trabajador. Sin embargo, tanto en el “Manifiesto comunista”, como en “El capital”, hay párrafos de auténtico elogio del capitalismo. Escribe Marx que el capitalismo moderno, en el período de varias décadas, ha contribuido al bienestar de la Humanidad más que cualquiera de los sistemas económicos anteriores, reuniendo a las naciones tanto por lazos económicos, como por el intercambio de ideas. Es decir, que el capitalismo ha significado progreso y civilización. Como pueden ver, gran paradoja.

Pero, claro, para salir de esta paradoja, Marx recurre a la “convicción”,  de forma “científica”, de que “ahora” (se refiere a los años 1848 y 1867, en los que aparecieron el “Manifiesto comunista” y el primer tomo de “El capital”, respectivamente), es el momento del fin del capitalismo, en lo que se refiere a Europa Occidental, ya que de seguir provocaría un “aumento” de la pobreza del proletariado porque la legislación capitalista impiden que se le pague al trabajador más de lo que necesita para sobrevivir. De esta forma crecerá el desempleo aumentando la pobreza, lo que hará que el capitalismo desaparezca y se desintegre. Lo que no previó Marx fue precisamente la desintegración del comunismo, generador de miseria y de hambre, mientras que el capitalismo ahí sigue dando trabajo a millones y millones de personas en todo el mundo.

En la próxima entrega seguiremos viendo el fanatismo marxista con sus dogmas, que no se revisan y que continúan estabulados  en las mentes de mucha gente.

Continuará.



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