sábado, 20 de agosto de 2022

Más sobre Marx ( I V )


 Como decíamos en la anterior entrega, en ésta veremos someramente cómo la actitud de Marx sobrevivió a su muerte y al fin del populismo, asunto este que sirvió para que Engels, sucesor del judío, reprochase a los marxistas sus diferencias con los populistas.

Como no podía ser de otra manera, había que derrumbar la Rusia zarista valiéndose de cualquier revolución, siendo la más “prometedora” la de los populistas, aunque no tenían ni idea de lo que era el materialismo histórico. Esto hacía que los marxistas rusos tuviesen que ponerse a la cola y esperar.

Como siempre, empleando la táctica del engaño y la adulación, los marxistas seguían esperando su oportunidad, aunque en el fondo estaban que rabiaban. Se encontraban en una situación de espera de órdenes, lo mismo que ocurriría en tiempos posteriores con los partidos comunistas esparcidos por el mundo esperando órdenes de Moscú.

Por otra parte, como también no podía ser de otra manera, y por mor del fanatismo, la influencia que ejercía el marxismo sobre Lenin y sus seguidores, no necesitaba de muchas explicaciones. Para ellos el populismo se había agotado y se encontraba sin fuerza. De nada había servido las alabanzas a los campesinos, así como sus actos terroristas, siguiendo en sus trece: destacaban  las “virtudes” de las comunas del campesinado, y prometían la salvación de Rusia del capitalismo ya que, según ellos, el capitalismo terminaría por ahogar al campo.

En las asambleas de dichas comunas se constataba la distribución de las tierras, decidiendo quiénes eran los campesinos que tenía que ir a vivir a la ciudad, coartando la libertad individual. Un desastre.

Por otra parte, el proletariado ruso no tenía las ventajas que sus homónimos europeos habían conseguido. Pero, claro, esto no lo sabían, ya que el sistema autocrático lo controlaba todo, como siempre, y no podían ni criticar no estar en desacuerdo con las afirmaciones y postulados marxistas.

En estos momentos es cuando aparece Lenin, cruel personaje que, como para otros marxistas, el marxismo no es solamente un reflejo del sentimiento revolucionario, sino también parte de una fe total. La ceguera era casi total.

Este sujeto lanzó terribles diatribas y polémicas contra los populistas en sus ensayos, entre los que destaca “¿Quiénes son los amigos del pueblo?”,  Editorial Siglo XXI, 208 páginas. Fue publicado en 1894 cuando sólo contaba 24 años de edad.

En la próxima entrega veremos algo sobre dicho ensayo.

Continuará.



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