sábado, 16 de septiembre de 2023

“Motivos para creer”


 

Como ya saben, de vez en cuando nos gusta recuperar la "memoria democrática", pero la más reciente. Suponemos que se acordarán de aquel slogan de “Zetapedos” “Por el pleno empleo. Motivos para creer”. Éste y otros eran los slóganes de aquellos nefastos años que nos han traído este desastre actual. Antes de continuar, suponemos que recordarán que “Su Sanchidad” rescató al Bobo Solemne para la campaña electoral, hablando en algún mitin que otro sobre la Tierra, el Universo, etc. etc, diciendo que “El infinito es el infinito. El Universo es infinito, muy probablemente. No cabe en nuestra cabeza imaginarnos cómo es el infinito”. Con esto se solucionan los problemas del paro, de la carestía de vida, de la deuda pública, etc, etc, oiga.

Empezaremos diciendo que la persona que mejor ha definido al socialismo fue, según nuestra modesta opinión, Winston Churchill cuando dijo aquello de “el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.

A pesar de que el anarquismo y cl comunismo tenía de común su odio a la religión y a Dios, Bakunin, el primer teórico del anarquismo, criticaba duramente al socialismo cuando decía que : “la libertad sin socialismo es privilegio y progreso, socialismo sin libertad es tiranía, brutalidad y una mierda”

Está sobradamente demostrado que el socialismo, en una sociedad normalmente constituida en la que haya verdadera libertad, no resuelve los problemas de carácter social, político o económico. Y no los resuelve porque, entre otras cosas, y a pesar de que se diga lo contrario, el socialismo no respeta ni entiende de democracia porque trata de imponer la dictadura colectiva con bonitas palabras logomáquicas y polisémicas, tales como igualdad, paz, justicia, abolición de privilegios, etc, etc., basado todo ello en una “ingeniería social” irrealizable.

Además hay otro asunto: cuando el socialismo ve que la realidad no se ajusta al plan diseñado por los “ingenieros sociales”, en vez de echar la culpa a éstos por el fracaso de sus previsiones, la echan a la sociedad, y más concretamente al ser humano por no cumplir las normas que se le dictan.  Como ya hemos escrito varias veces, cuando le decían a Lenin que su doctrina no se ajustaba a la realidad, respondió aquello de “lo siento por la realidad”. Sin comentarios.

Lo que entiende el socialismo por democracia es un gran error, pues sostiene que el criterio de la mayoría es lo que vale y, por tanto, la que tiene razón. Como fácilmente puede colegirse,  reducir o entender por democracia lo que diga la mayoría lleva a situaciones tremendas de conflictos y enfrentamientos.

Pero, claro, oiga, para el socialismo lo fundamental es la “razón social”, “la mayoría”, “el pueblo soberano”. Nos gustaría ver, por ejemplo, el resultado de un diseño para construir una aeronave realizado por “la mayoría” ¿Acaso tendrían el mismo criterio y sabiduría que los ingenieros aeronáuticos? Pues para el socialismo sí, oiga.

 En fin, no comentamos más porque no merece la pena.



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