miércoles, 27 de septiembre de 2023

“Crimen sin castigo”


 

Así se intitula el libro de Vitali Shentelinski, editorial Galaxia Gutemberg, 2007, 589 páginas incluido Índice.

El libro, como otros que hemos comentado, es estremecedor. Se narra en él la persecución implacable y asesinatos de literatos, intelectuales, escritores, artistas, etc, que denunciaron el sistema comunista. También esto lo comentó Vitali en su otra obra “Denuncia contra Sócrates”, libro ya comentado en este blog con fecha 12 de febrero de este año 2017.

 En la solapa del libro de puede leer: “En 1988, en plena perestroika, cuando el país pugnaba por abrirse a la democracia, Shentalinski presionó a la Organización de Escritores, a la opinión pública y a los gerifaltes del Partido para formar una comisión que pudiera sacar a la luz pública la verdad sobre el incierto destino de los intelectuales rusos represaliados, cuya historia permanecía oculta en los archivos de la Lubianka. Fue así el primero en abrir los archivos literarios del KGB y en rescatar valiosos manuscritos y documentos relacionados con la vida de notables escritores rusos como Mandelshtam, Berdiáiev, Platónov, Tsvietáieva, Ajmátova o Pasternak”.

 Dice Vitali refiriéndose a la “perestroika” que “aquel periodo fue un reto histórico para nuestra sociedad. Se trataba de buscar nuevas fórmulas de vivir la vida y de reconocernos. Nuestro pasado en muchos aspectos estaba secuestrado, robado o falsificado Y necesitábamos saber de dónde veníamos. Me interesaba en particular el estudio de la historia de los escritores porque constituyen la conciencia del pueblo ruso".

 En los casi 75 años que duró el régimen soviético, 3.000 escritores fueron represaliados, enviados a campos de concentración unos y otros ejecutados. Además de los citados anteriormente, cabe destacar otros escritores tales como Serguéi Efrón, Leonid Kanneguíser, Yesenin, Kuzmín, etc, que fueron vilmente asesinados por el “hombre que más amamos”, es decir, Stalin, por el que el carnicero de Paracuellos tenía un “gran amor”, y que algún que otro pedante infumable marxista defendió en un “periodiquín” que traga todo lo que se le eche.

 En los citados archivos de la KGB, se encontraron listas de los escritores ejecutados con la firma de Stalin.

 Vitali Shentalinski nació en 1939 en Siberia, pasó su infancia en un pueblo tártaro y se trasladó a Moscú para estudiar periodismo. Después de unos años trabajando en la estación polar de un isla en los confines del planeta, donde participó en cinco expediciones al Ártico, desarrollo durante muchos años una importante labor como editor de radio y televisión en diversos medios de comunicación soviéticos

 Este libro, junto con otros que ya hemos comentado y que se han editado después de la apertura parcial de los archivos de la KGB soviética, denuncia todo el terror y el horror del sistema comunista. Por poner un ejemplo, en la página 265 se lee:

 “Generalmente, en vísperas de la ejecución sacan a los condenados de las celdas de la Checa y les explican que los trasladarán a otro recinto o bien los pondrán en libertad, pero en lugar de ellos, los llevan a una enorme celda para recién llegados. Durante las 36 horas que pasan allí metidos, los arrestados no reciben ni agua ni comida. . . Durante ese día y medio nadie pasa a ver s los detenidos, no les dejan salir ni siquiera para hacer sus necesidades. Hombres y mujeres comparten el mismo espacio. En 1.921, en los días de los fusilamientos masivos, los condenados se hacinaban en la habitación”.

 En fin, a pesar de todo lo expuesto anteriormente, aún siguen existiendo personas que tienen una veneración cerril y fanática por tal sistema. Pero visitan al Papa, oiga.

 Como siempre decimos, libro recomendado para los “historieteros” de salón.




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