viernes, 23 de febrero de 2024

La verdadera Historia, no la “memocrática” ( y L X X X I X )


 

Con esta entrega terminamos, aunque seguiremos con el tema histórico por las razones que ya saben: mentiras, engaños, embelecos, distorsiones, omisiones, etc.

Fanatismo por la Unión Soviética.

 El fanatismo que había en aquellos tiempos de la II República por la Unión Soviética, era poco menos que demencial. No se entiende muy bien cómo un régimen carente de libertades y en el que había hambre, torturas, deportaciones, represiones y asesinatos, pudiera encandilar tanto no sólo al pueblo, sino a los dirigentes del PCE.

  Prueba de esto que decimos queda plasmado en el libro “Tres años de lucha, por el Frente Popular, por la libertad, por la independencia de España” ( I )Colección Ebro 1970, 632 páginas, autor José Díaz Ramos, secretario general del PCE, tras haber sido expulsado el anterior secretario, José Bullejos, por orden de la Internacional Comunista.

 Dentro del Capítulo IV intitulado “El camino para aplastar a la reacción y al fascismo, después del triunfo electoral”, se lee en la página 166:

 “El grave peligro de la guerra.

Hay que detenerse en estos momentos, en la gravedad de la situación internacional. En el plano internacional, sólo hay un país que verdaderamente siente la paz y trata por todos los medios de consolidarla y de impedir la guerra: la Unión Soviética. Y esto lo demuestra en la Sociedad de Naciones y en todas partes donde se acusa su presencia. El peligro de guerra va dirigido principalmente contra la Unión Soviética, y por ello ésta refuerza continuamente su potente Ejército Rojo, como garantía de la paz y de la revolución. Todo el proletariado debe estar alerta para quien ataque a la Unión Soviética se estrelle, no sólo contra la resistencia del Ejército Rojo y de un pueblo de ciento setenta millones de habitantes que defienden lo que es suyo, sino también contra la solidaridad internacional del proletariado. España no puede permanecer pasiva ante este conflicto y debe orientarse hacia la política de paz de la U.R.S.S. y de los que la apoyan.

El gobierno debe llevar a cabo, de una vez,  el reconocimiento de la Unión Soviética y apoyar su política de paz . . .

Si llega el momento en que la guerra estalle, hay que defender la revolución y la Unión Soviética.

El Partido comunista de España será incansable; trabajará todos los días, todas las horas, incesantemente, para asegurar el camino ascendente de la revolución en España. Quienes traten de cruzarse en esta ruta, serán aplastados.

¡Viva el Partido único marxista-leninista! ¡Viva el Frente único del proletariado! (Gran ovación y vivas al Partido Comunista)”

 Toda esta propaganda queda desmontada en el libro “El libro negro del comunismo. Crímenes, terror y represión” ( I ), Editorial Planeta, 1.998, 865 páginas, incluido el índice onomástico. Los autores son Stephane Courtois, Nicolás Werth, Jean Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartoserk y Jean Louis Margolin.

 En la página 377, y siguientes,  dentro de la Segunda Parte intitulada “Revolución mundial, Guerra Civil y Terror”, hay un párrafo dedicado a España: “La sombra de la NKVD proyectada en España”. Aquí se nos cuenta todo el horror, el terror, las mentiras, el odio y los manejos de la Komintern para hacerse con el poder en España. Lo de la república era una cortina de humo.

 Más adelante, en la página 379, también se lee: “La España de los años 1.936-1.939 era un lugar de ensayo para los soviéticos que, seguros de su experiencia acumulada, despliegan todo su arsenal político y experimentan técnicas que volverán a utilizar a principios de la Segunda Guerra Mundial, y que a final de esta se generalizarán. Sus objetivos son múltiples, pero el más urgente es conseguir que el partido comunista español (completamente supervisado por los servicios de la Komintern y del NKVD) se hiciera con el poder del Estado con el fin de que la República siguiera los deseos de Moscú. Este objetivo implica instaurar los métodos soviéticos, en primer lugar la omnipresencia del sistema policial y la liquidación de todas las fuerzas no comunistas”.

 Por otra parte, también se lee que José Díaz, antes de ser eliminado en Moscú en marzo de 1942, escribió varias cartas a los jerarcas de la URSS para protestar contra las inhumanas condiciones de vida de los niños españoles de Tiflis, que era donde vivía él.

 También existe otro libro en el que se desmonta todo lo dicho por José Díaz y por el PCE: “España traicionada. Stalin y la guerra civil” ( I ), Editorial Planeta Historia y Sociedad, primera edición setiembre de 2002, 628 páginas

 ( I ).- Estos tres libros figuran comentados en este blog.

 Nota.- Lo destacado en rojo es nuestro.

 ¿Figurará algo de esto en la memoria democrática de Su Sanchidad y de Sor Yolanda? ¿Es así “como queremos actuar nosotros”?



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