viernes, 3 de mayo de 2024

Educación, no adoctrinamiento ( I I )


 

Toda persona tiene derecho una a educación verdadera, responsable y liberadora de trampas y marionetas demagógicas y populistas, teniendo además la opción de ser libre.

Los de la internacional de la mentira, del odio y del terror, cuando les interesa hablan y hablan de la Declaración de los Derechos Humanos, pero nada dicen de lo que en tal Declaración se lee sobre la educación: los padres son los únicos responsables de la elección del centro, durante el primer tramo de enseñanza, cuando el niño no está capacitado para dicha elección.

Una vez elegido el centro, los padres delegan en los educadores la educación, que nada tiene que ver con la política, con grupos sociales y, sobre todo, con el Estado.

Este derecho de los padres, si verdaderamente se está en una nación libre y democrática, es innegociable ya que, si esto no se respeta se cae en otro tipo de enseñanza, que es monopolizadora y contraria a la libertad.

Los mentados “internacionalistas”, cuando sale a la palestra el tema, empiezan a desbarrar con el asunto de los “Fondos Públicos” como si fueran del Estado, cuando el verdadero propietario es el contribuyente, siendo el Estado solamente el administrador que tiene que cumplir con lo que le pide el mentado contribuyente.

Como ya saben, estos “internacionalistas” también hablan y hablan de los “objetivos” del sistema educativo, cuando en realidad sólo hay uno: el pleno y total desarrollo de las personas, para capacitarlas para la libre opción de lo que quieran ser, respetando siempre lo individual, sin intromisión alguna del Estado.

En los primeros momentos del asunto docente, lo que verdaderamente interesa es estimular y desarrollar las aptitudes y capacidades del niño. Como es lógico, a medida que progresa el proceso educativo, van teniendo importancia tanto el conocimiento como la comprensión, así como la técnica y la habilidad para enseñar.

Por otra parte, el niño debe tener una “cultura general” que esté basada y se inspire en la Historia, que le sirva para la convivencia, y no para la discusión y el enfrentamiento.

En la próxima entrega veremos algo sobre los centros educativos.

Continuará.



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