miércoles, 8 de mayo de 2024

“Históricamente incorrecto” ( y I I I )


 

Así se intitula el libro de Jean Sévillia, editado por Criteria Club de Lectores, 2.009, 398 páginas incluido el índice onomástico. Es autor también de otras grandes obras como “Cuando los católicos estaban fuera de la ley"“Moralmente correcto” o “El terrorismo intelectual”.

 Y terminamos con este magnífico libro.

 Los capítulos IV y XIII, intitulados respectivamente “La España de los Reyes Católicos” y “Fascismo y antifascismo” son, bajo nuestro punto de vista, los más interesantes del libro. Dentro de este último capítulo figuran los apartados “El antifascismo, operación de propaganda comunista”, y “1939: la alianza Hitler Stalin”, que no tienen desperdicio.

 Comenta el autor que Francois Furet dice sobre el antifascismo que es «el criterio esencial que permite diferenciar a los buenos de los malos».

 También nos dice que autor que “El antifascismo prepara tam­bién la coalición formada entre comunistas, socialistas y radicales, un año más tarde, con vistas a las elecciones de 1936 que darán la victoria al Frente Popular”.

 Asimismo, también comenta el autor que el entendimiento entre socialistas y comunistas estaba programado desde Moscú, comentando posteriormente la agitación y propaganda:

 “Con esta amplia empresa de agitación y propaganda, lo que sepretende es convertir la causa de la paz en defensa de la URSS, porlo tanto del comunismo: estar a favor de la paz es estar contra Hitler: estar contra Hitler es estar a favor de Stalin; al contrario, estar contra Stalin es, pues, estar a favor de Hitler. El 2 de mayo de 1935, en el Kremlin, Laval y Stalin firman el pacto franco-soviético. Para el PCF, es un cambio a la vista: los comunistas, que no votaban jamás los créditos militares, moderan su antimilitarismo y toman como contraseña la unidad de acción en nombre del antifascismo”.

 Sobre la firma del pacto Hitler-Stalin el autor nos dice, entre otras cosas:

 “El 22 de junio de 1941, Hitler pone en marcha la operación Bar-

barroja: sus tropas invaden la URSS. En ambos bandos, la guerra en  Rusia será de una crueldad atroz. Al tocar Stalin la cuerda patriótica, su pueblo consentirá en hacer enormes sacrificios para acabar con el nazismo. En el plano estratégico, para aplastar a Alemania, la alianza con Rusia era seguramente necesaria. Pero la feliz victoria de 1945 conllevará una trágica ambigüedad: presentar al comunismo como la defensa de la democracia frente al fascismo. ¿La URSS, un Esta­do democrático? Para los pueblos del Este, empezaba otro calvario”.

 Esta es la verdadera historia omitida por los “historietereos” de ahora, que trae como consecuencia, aparte de los intereses políticos, que los estudiantes sean unos auténticos ignorantes. Esta manipulación del pasado sirve, como dice Cristina Losada, para que “la próxima vez que se pregunte a unos estudiantes sobre la guerra civil, respondan que se libró entre los defensores de la democracia y las hordas fascistas de Aznar".

 Mucho “homo videns”, pero poco “homo sapiens”. Recomendamos leer este magnífico libro.



 

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