martes, 7 de mayo de 2024

El asturcón


 

Repasando nuestra documentación, cosa que hacemos frecuentemente, nos encontramos con un artículo aparecido en el diario “La Nueva España” con fecha 30 de agosto de 2015. Dicho artículo, que nos lo había enviado por e-mail un amigo, se intitula “Asturcones de leyenda”, en el que se habla del caballo asturiano llamado asturcón.

El autor, o la autora del artículo, decía, entre otras cosas, que estos asturcones  “son salvajes, su vigor es desproporcionado al tamaño y disponen de un nervio del que no todos los caballos pueden alardear”. Y aquí se acaba la descripción de estos animales. La verdad es que no comprendemos cómo se pueden omitir una serie de detalles sobre estos animalitos.

 Nada se lee en dicho artículo sobre el frente pectoral musculoso de estos animales, así como de sus finas extremidades con cascos pequeños, pero muy resistentes; tampoco se comenta nada de su alzada, 1,25 mts, que lo hacía fácil para la monta. De la grupa inclinada, tampoco se dice nada, así como de su perfil recto y de su cuello delgado y largo.

 Se lee en dicho artículo que tales asturcones eran de “difícil trato” y “compleja doma”, omitiendo que, a pesar de ser salvaje, posteriormente fue domesticado, siendo utilizados en trabajos agrícolas y de transporte. Y no solamente esto: los romanos, al ver su robustez, lo llegaron a emplear en las minas.

 Tampoco se dice nada del desarrollo de esta raza que, según algunos, tuvo su origen hacia el siglo VII a. de C., cuando los celtas llegaron a Asturias.

 Los mismísimos Séneca, Estrabón y algunos más, ensalzaron a estos animales por ser muy veloces y fogosos.

 Pero lo más grave que se omite es que dichos asturcones amblan, es decir, mueven las dos patas del mismo lado a la vez, como los elefantes, las jirafas, los rinocerontes, los osos, etc., circunstancia esta que les impide saltar, pero que sin embargo les permite avanzar sin levantar el cuerpo, lo que unido a su poca alzada, hizo que los romanos los estimasen debidamente.

 Y para terminar, una pregunta: ¿por qué no se pone algo de esto, por lo menos lo de amblar, en los asturcones que hay en la Plaza de la Escandalera de Oviedo? (Ver imagen). La verdad es que nos da cierto repelús cuando vemos a turistas mirando estos animales, marchándose sin saber nada de lo que hemos expuesto.

Nota.- En el Diccionario de los “inmortales” de la RAE, nada se dice de la característica de amblar.



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