jueves, 21 de abril de 2022

Sobre política y políticos ( y I I I )


 Y con esta entrega terminamos.

Como ya saben, los políticos son fieles a sus convicciones e ideales, aunque en muchos casos esto no es así, ya que lo que priva es servirse de dichas convicciones e ideales para alcanzar la poltrona, el momio, la sinecura, el privilegio, etc. Les importa un bledo, dos cominos y tres dídimos el desmantelamiento de España. Lo que sí importa es la creación de organismos, colectividades, identidades, empresas públicas, etc, para ocupar puestos concedidos a dedo.

El ambiente político de los últimos tiempos ha cambiado algo, ya que se ha pasado de aquel entusiasmo, frenesí y deliro multitudinario (“Cien años de honradez” y “Montesquieu ha muerto” ¿Se acuerdan?), a cierta indiferencia, oposición y crítica, aunque se manipulen y distorsionen verdades, haciendo todo tipo de esfuerzos para que esos contratiempos no salgan a la luz. Y para esto se valen de la retórica verbal, preñada de demagogia, filfa, logomaquia y populismo, con el objeto de hacer “vibrar” al “pueblo soberano” y conseguir su lealtad y sumisión.

Por otra parte, es poco menos que aberrante y absurdo montar un sistema político como herramienta y utensilio para saciar codicias, intereses y ambiciones de dominio, de mando y de autoridad, de ciertos individuos, individuas e “individues”, como también es aberrante y absurdo el subyugar, humillar y oprimir a los disidentes.

Las verdaderas personas meritorias, cabales, sensatas, juiciosas, responsables, etc, con verdadera intención de servir desinteresada e insobornablemente a la sociedad, tal parece que han desaparecido del mapa. Ahora lo que sí hay son corrientes dictatoriales trasnochadas y decimonónicas, que nada quieren saber con la libertad ya que, por mucho que digan lo contrario, se rechaza el respeto y la reputación a quienes no estén de acuerdo con lo “políticamente correcto”. La consecuencia que esto, y otras cosas, trae está a la vista: complicación de la convivencia.

Una nación que no logre que sus mejores ciudadanos, es decir, aquellas personas con más capacidad, con menos interés personal, que sean paladines, guardianes y custodios y vigilantes del bien común y de otras cosas, pues eso, si estas personas no tienen la sartén por el mango, esa nación irá de capa caída y hacia el abismo.

Y terminamos exponiendo, perdón por el atrevimiento, nuestros puntos de vista para paliar algo esta terrible situación en la que estamos inmersos:

a).- Respetar las ideas y planteamientos políticos que tengan respeto por la libertad.

b).- Rigor, sobriedad, nitidez y control del derroche público.

c).- Prescindir de fastuosidades, pompas y bambollas públicas.

d).- Prescindir también de formulismos, protocolos y rutinas inútiles y sin ningún provecho.

e).- Prescindir, asimismo, del enchufismo, de la influencia, de la recomendación, etc, que lo único que generan son líderes de laboratorio.

f).- Amparo y protección de los derechos de las personas frente a hechos punibles y penales.

g).- Combatir sin descanso contra cualquier conato e intentona de corrupción.


  

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