La prensa impresa, que muchas veces se autodefine
como independiente, no se da cuenta de que, con la aparición de blogs,
bitácoras, “enredes” sociales, e incluso con páginas webs modestas, pueden
meterla en un aprieto.
La irrupción de la prensa digital está tomando un
auge inusitado. El hecho de mantener actualizada la información y darla a
conocer al público prácticamente al instante, puede poner en un brete a la
citada prensa escrita.
A pesar de que la prensa en España, salvo honrosas excepciones,
ya sabemos en manos de quien está, la aparición de la información digital está
dando a conocer a muchas personas que, sin estar “consagradas” ni doctoradas en
lo “políticamente correcto”, están haciendo temblar a los columnistas e
informadores que presumen de estar “informados”.
Esta información digital está llegando a tal fin,
que las noticias ya no están “centralizadas” en agencias y “vigiladas” por la
redacción. En este tipo de información cabe todo el mundo, y dicha información
va de un extremo al otro del orbe a través de la red, intercambiando noticias,
artículos, comentarios, fotografías, vídeos, ideas, etc.
Pensamos también que, gracias a la información
digital, la libertad de expresión y la libre opinión, ya no están en manos de
directores, jerarquizados algunos, sino en manos de algunos pobres
“ninguneados” que, en bata y en pijama, están al quite para informar y escribir
sobre asuntos y temas que poco o nada se comentan.
Por otra parte, y precisamente por culpa de dicha
prensa escrita, la sociedad civil ha estado prácticamente amordazada. Muchos
millones de españoles que creemos en la patria, en la libertad, en la Justicia,
en la dignidad, en los principios éticos, morales y valores del cristianismo, y
que valoramos más lo que nos une a los españoles que lo que nos separa, en
muchos sitios se nos margina. Al “pueblo soberano” se le transmite lo que los
“progres de salón” consideran oportuno. Hay que mirar siempre para el panel
ideológico, oiga.
Nosotros, como modestos integrantes de esta prensa
digital, expresamos y denunciamos todo lo que sea denunciable: la “raleaza”, la
casta política, los sindicatos, los
separatismos, el islamismo, que pretende arrasar todo rastro cultural heredado
del cristianismo empleando todo tipo de violencias y estratagemas, etc, etc
Por otra parte, exigimos transparencia y decencia en
lo que se refiere a la gestión del dinero público, exigiendo también que los
corruptos sean debidamente castigados y no sigan campando por sus respetos
dentro “de los muros de la Patria mía”.
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