Los “internacionalistas” nada dicen ni comentan sobre la situación política, económica y social en la que estamos inmersos. El servilismo de ciertas instituciones, así como la creación y manipulación de algunas leyes, hechas para favorecer y agraciar a unos pocos, con el objeto de ganar votos, están causando consecuencias y resultados deshonestos e inmorales. El silencio de muchos, muchas y “muches”, tales como diputados, ministros, presidentes de los reinos Taifas, concejales, etc, sobre estos asuntos, es ensordecedor, atronador y estridente, valga el oxímoron.
Como ya saben su “Sanchidad” quiere un TC (Tribunal
Constitucional, no piensen ustedes que es el elemento químico Tecnecio) obediente,
dócil y vasallo, que esté dispuesto a legalizar y justificar sus laudos, fallos
y decisiones.
Como recordarán, su “Sanchidad”, antes de ser elegido,
dijo que iba a acabar con la corrupción, diciendo también que “la
manipulación también es corrupción”, pero por lo que se ve, su manipulación
no es tal corrupción.
Como ya saben también, este sujeto condona y absuelve a
los golpistas, tomando el acuerdo con ERC (Esquerra Republicana de Catalonia,
no piensen tampoco ustedes en Enfermedad renal crónica) para hacer una ley con
el objeto de que la malversación no sea gran delito ¿No quería este sujeto
acabar con la corrupción?
Un caso incalificable es el de José Antonio Griñán
Martínez, presidente de la Junta de Andalucía entre 2009 y 2013, que se
beneficia de este asunto ya que, a pesar de la decisión de los jueces de
encarcelarlo, aún no está entre rejas. Sin comentarios.
En fin, las “puertas giratorias” para algo están,
oiga.
Y terminamos con una frase de D. Miguel de Unamuno: “A
veces el silencio es la peor mentira”.
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