Como ya saben, nos gusta recuperar la “memoria democrática
de Su Sanchidad. Vamos a ello.
Como recordarán, ayer 2 de abril, pero de 2.005,
fallecía el Papa Karol Józef Wojtyła (Juan Pablo I I ), cumpliéndose 25 años.
Cuando fue elegido Papa, la Europa de entonces estaba
viviendo momentos dificultosos y peliagudos, ya que la mitad del continente
vivía bajo la bota, el bozal y el grillete de la ideología totalitaria
comunista de la Unión Soviética, que ya llevaba 60 años de opresión, de odio y
de terror.
La elección de este Papa polaco, no fue bien vista por
la dictadura soviética, incluso llegando a tener temor, ya que la Polonia de
aquel entonces era el país que con más tesón y firmeza había luchado y
resistido contra el comunismo. Entre otras cosas, esta nación, en 1.920,
derrotó militarmente al comunismo. Tal hecho fue conocido como el “Milagro del
Vístula”.
En setiembre de 1.980, Polonia seguía en sus trece
contra el comunismo, llegando a fundar el sindicato católico “Solidaridad”,
recibiendo el apoyo del Papa. Como no podía ser de otra manera, las protestas
de este nuevo sindicato hicieron que la dictadura polaca, una marioneta de
Moscú, declarase la Ley Marcial en diciembre de 1981, que fue una época de
represión comunista que duró hasta julio de 1.983. Durante este período, se
asesinaron casi 60 personas, y unas 10.000 fueron hechas prisioneras, amén de
otras cosas.
En el citado mes de diciembre de 1981, al día
siguiente de la proclamación de dicha Ley Marcial, el Papa Juan Pablo I I, en
la Plaza de San Pedro del Vaticano, dijo ante la gran cantidad de gente que
estaba allí para rezar, lo siguiente:
“Os estoy sumamente agradecido. Agradecido
a vosotros y asimismo a los otros ambientes, a varias ciudades italianas, como
por ejemplo Milán, Nápoles y otras. Veo en todas partes, dentro de la
Iglesia e incluso fuera de ella, una gran solidaridad con mis compatriotas, con
el pueblo polaco; y por ello expreso mi enorme gratitud a todos. Esta
solidaridad con el pueblo polaco sirve también para confirmar algunos
valores y principios inalienables, como son los derechos del hombre y los
derechos del pueblo”.
Gracias a este Papa, y también Ronald Reagan y a
Margaret Thatcher, la libertad empezó a entrar en Polonia, siendo la primera
nación del sistema soviético que vio desaparecer el comunismo pues, entre otras
cosas, se convocaron elecciones en junio de 1.989. A partir de este año,
sucedió lo siguiente:
En este año, el comunismo desapareció de Hungría, en
la Alemania Oriental y en Rumanía. Al año siguiente, 1.990, en Bulgaria,
Letonia y Albania. En 1.991 también desapareció el comunismo en Estonia,
Ucrania y Lituania, terminando el asunto ese mismo año con el derrumba de la
URSS.
Lo peor es que en gran parte de Europa, que disfrutó de la alegría de conseguir de nuevo la libertad, hoy se vuelve a ver amenazada no solamente por la “putinera” Rusia, sino también por muchos, muchas y “muches” que, con sus actuaciones tiranas, dictatoriales, autoritarias, despóticas, etc, quieren que desaparezca la libertad, por mucho que digan que van "viento en popa a toda vela".
¡Ah!, ¿habrán comentado algo de esto Su Sanchidad y
Sor Yolanda cuando visitaron al Papa Francisco?
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