Decía un pedante infumable marxista-gramsciano
que “nosotros los rojos somos internacionalistas”, diciendo también
que “a patriota no me gana nadie”. Sin comentarios. Pues bien,
vamos a dedicarles a estos “internacionalistas” unas entregas para contarles la
realidad y la verdad, no mentiras, funambulismos, cuentos de hadas y cantos de
sirena como hacen ellos.
Para empezar, habría que preguntarles qué es para
ellos la Libertad. Y decimos esto porque en todos los países arrasados por el
comunismo, la Libertad es lo primero que se destruye, cambiándola por su
“libertad”. Más fariseos y falsos no pueden ser.
Las personas que son partidarias de la verdadera
Libertad, siempre están dispuestas a entenderse y a hablar con aquellas otras
que piensan distintamente, amén de no admitir nunca que el fin justifica los
medios, cuando, por el contrario, son éstos los que justifican el fin. La
Libertad va encajada en una conducta que es mucho más que un asunto político,
conducta que no requiere manifiestos, ni patentes, ni expertos, ni técnicos, ni
profesionales, etc, sino simplemente cultivarla, practicarla y ejercerla de una
manera corriente y natural, sin alardes, galas y boatos.
Como ya saben, aunque dichos “internacionalistas” lo
nieguen, las masas fueron, y son, empujadas, acarreadas, remolcadas y
arrastradas por ideas, y no por razonamientos. Y decimos esto porque un
razonamiento lógico y evidente, desprovisto de populismo, de demagogia y de
logomaquia, nunca movió las masas, pues éstas no razonan nunca, dejándose
llevar por la emoción y el entusiasmo. En otras palabras: lo que se llama un
“ideal”, es una emoción ardiente y apasionada en torno a un concepto, a una
noción, a una idea. El empuje, el acarreo, el remolque y el arrastre, hace que
el concepto, la noción y la idea se esfumen y se mixtifiquen, quedando sólo
como propulsor del mentado “ideal” el entusiasmo, la alegría, la emoción, etc,
que lo envuelve y lo encubre.
Pero en muchas ocasiones no hay ni ideales ni ideas,
dejándose llevar las multitudes por cualquier planteamiento, sea del carácter
que sea. La ignorancia, la estulticia, la inopia, la ineptitud, la incapacidad,
para algo están, oiga.
En la próxima entrega comentaremos algo sobre el tan
cacareado “sufragio universal”.
Continuará.


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