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imagen, figura en la siguiente URL: https://www.outono.net/elentir/2026/06/26/los-aeropuertos-gallegos-entre-los-tres-se-mataron/
«En Galicia, las decisiones estratégicas
equivocadas rara vez se corrigen»
Los
aeropuertos gallegos: entre los tres se mataron
Alvaro
Diaz-Mella Lopez EngGalVie 26·6·2026 · 17:49 0
Por Álvaro J. Díaz-Mella
Hace unas semanas, un amigo vigués me contaba
que para volar a Londres o a cualquier destino europeo habitual había terminado
comprando el billete en Oporto. “Me sale más barato, hay más
horarios y tardo menos en llegar al aeropuerto que haciendo conexiones aquí.”
Ricardo
Mella y Miguel Anxo Bastos, dos vigueses incómodos
Vigo
se muere. La ciudad de las luces que se apaga
Esa conversación resume un hecho incómodo: muchos
gallegos, especialmente del sur, ya vuelan directamente desde Oporto.
Desde Vigo salen más autobuses diarios al
aeropuerto de Oporto (hasta 19 conexiones) que al de Lavacolla en Santiago (solo
una o dos frecuencias directas en muchos días). El dato habla por sí solo.
En Galicia existen tres aeropuertos (Peinador
en Vigo, Lavacolla en Santiago y Alvedro en La Coruña) que están
relativamente cerca unos de otros, con distancias de entre 80 y 150
kilómetros. En vez de complementarse, han terminado convirtiéndose en rivales,
gastando recursos públicos y disputándose rutas y pasajeros.
Lo mismo ocurre con los puertos. En
lugar de construir un gran puerto atlántico gallego fuerte y coordinado,
llevamos décadas alimentando una rivalidad estéril entre Vigo y La Coruña que
solo beneficia a terceros. Es el mismo patrón de siempre.
En Galicia, las decisiones estratégicas
equivocadas rara vez se corrigen. Se acumulan. Y sus
consecuencias terminan condicionando el presente y el futuro.
Mientras tanto, el aeropuerto de Oporto
cerró 2025 con casi 17 millones de pasajeros, casi tres veces más que los tres
gallegos juntos, que apenas llegaron a 5,5 millones.
Después de años de subvenciones, convenios y rivalidades locales, el
balance es claro: Oporto ha ganado y Galicia sigue repartiendo
pasajeros entre tres aeropuertos que compiten entre sí.
El problema no es solo el resultado. Es
también el camino recorrido. Durante años hemos
asistido a una competición permanente entre administraciones para atraer rutas
y aerolíneas. Vigo, Santiago y La Coruña han actuado muchas veces más
como rivales que como partes de una estrategia común. El dinero
público financiando peleas internas mientras el competidor real crece al otro
lado del Miño.
Como decía Thomas Sowell, “Es difícil
imaginar una manera más tonta o peligrosa de tomar las decisiones que
encargarlas a las personas que no pagan el precio por equivocarse”. Aquí
se ve claro: los políticos pueden mantener tres aeropuertos deficitarios porque
el dinero no es suyo, sino de todos. Mientras ellos ganan votos defendiendo
“su” aeropuerto, alimentan una competencia entre ciudades gallegas que no
debería existir.
Si una empresa privada tuviese que diseñar
hoy el sistema aeroportuario gallego desde cero,
resulta difícil creer que eligiese tres aeropuertos compitiendo a tan poca
distancia.
Galicia no necesita tres aeropuertos
compitiendo. Necesita uno capaz de competir.
La objeción más habitual es inmediata:
¿qué ocurriría entonces con Vigo y La Coruña? La respuesta
no tiene por qué ser el abandono ni el cierre físico. Podrían mantenerse otros
usos aeroportuarios, logísticos o empresariales. Lo que debería debatirse es si
tiene sentido seguir sosteniendo tres aeropuertos comerciales disputándose los
mismos pasajeros.
Pero ningún presidente de la Xunta ha
querido asumir el coste político de abrir ese debate. Tampoco la oposición. Todos
saben que existe, pero ninguno quiere pagar el precio político de afrontarlo.
Es más cómodo seguir subvencionando lo insostenible, ya que no es su dinero.
Los gallegos seguimos yendo a Oporto, los
recursos se dispersan y Galicia pierde peso en conectividad internacional. No
es mala suerte. Es falta de visión, egoísmos territoriales y una clase política
que, generación tras generación, prefiere alimentar rivalidades locales antes
que defender el interés general de Galicia.
Álvaro J. Díaz-Mella
Vigo
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Álvaro J. Díaz-Mella es un vigués
felizmente prejubilado que ya peina canas y tiene demasiadas opiniones sobre lo
que ve de nuestra sociedad imperfecta.
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Foto: Raulgvazquez.


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