domingo, 28 de junio de 2026

“Los aeropuertos gallegos: entre los tres se mataron”


 

Lo que van a leer a continuación, así como la imagen,  figura en la siguiente URL:  https://www.outono.net/elentir/2026/06/26/los-aeropuertos-gallegos-entre-los-tres-se-mataron/

«En Galicia, las decisiones estratégicas equivocadas rara vez se corrigen»

Los aeropuertos gallegos: entre los tres se mataron

Alvaro Diaz-Mella Lopez EngGalVie 26·6·2026 · 17:49  0

Por Álvaro J. Díaz-Mella

Hace unas semanas, un amigo vigués me contaba que para volar a Londres o a cualquier destino europeo habitual había terminado comprando el billete en Oporto“Me sale más barato, hay más horarios y tardo menos en llegar al aeropuerto que haciendo conexiones aquí.”

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Esa conversación resume un hecho incómodo: muchos gallegos, especialmente del sur, ya vuelan directamente desde Oporto.

Desde Vigo salen más autobuses diarios al aeropuerto de Oporto (hasta 19 conexiones) que al de Lavacolla en Santiago (solo una o dos frecuencias directas en muchos días). El dato habla por sí solo.

En Galicia existen tres aeropuertos (Peinador en Vigo, Lavacolla en Santiago y Alvedro en La Coruña) que están relativamente cerca unos de otros, con distancias de entre 80 y 150 kilómetros. En vez de complementarse, han terminado convirtiéndose en rivales, gastando recursos públicos y disputándose rutas y pasajeros.

Lo mismo ocurre con los puertos. En lugar de construir un gran puerto atlántico gallego fuerte y coordinado, llevamos décadas alimentando una rivalidad estéril entre Vigo y La Coruña que solo beneficia a terceros. Es el mismo patrón de siempre.

En Galicia, las decisiones estratégicas equivocadas rara vez se corrigen. Se acumulan. Y sus consecuencias terminan condicionando el presente y el futuro.

Mientras tanto, el aeropuerto de Oporto cerró 2025 con casi 17 millones de pasajeros, casi tres veces más que los tres gallegos juntos, que apenas llegaron a 5,5 millones. Después de años de subvenciones, convenios y rivalidades locales, el balance es claro: Oporto ha ganado y Galicia sigue repartiendo pasajeros entre tres aeropuertos que compiten entre sí.

El problema no es solo el resultado. Es también el camino recorrido. Durante años hemos asistido a una competición permanente entre administraciones para atraer rutas y aerolíneas. Vigo, Santiago y La Coruña han actuado muchas veces más como rivales que como partes de una estrategia común. El dinero público financiando peleas internas mientras el competidor real crece al otro lado del Miño.

Como decía Thomas Sowell, Es difícil imaginar una manera más tonta o peligrosa de tomar las decisiones que encargarlas a las personas que no pagan el precio por equivocarse”. Aquí se ve claro: los políticos pueden mantener tres aeropuertos deficitarios porque el dinero no es suyo, sino de todos. Mientras ellos ganan votos defendiendo “su” aeropuerto, alimentan una competencia entre ciudades gallegas que no debería existir.

Si una empresa privada tuviese que diseñar hoy el sistema aeroportuario gallego desde cero, resulta difícil creer que eligiese tres aeropuertos compitiendo a tan poca distancia.

Galicia no necesita tres aeropuertos compitiendo. Necesita uno capaz de competir.

La objeción más habitual es inmediata: ¿qué ocurriría entonces con Vigo y La Coruña? La respuesta no tiene por qué ser el abandono ni el cierre físico. Podrían mantenerse otros usos aeroportuarios, logísticos o empresariales. Lo que debería debatirse es si tiene sentido seguir sosteniendo tres aeropuertos comerciales disputándose los mismos pasajeros.

Pero ningún presidente de la Xunta ha querido asumir el coste político de abrir ese debate. Tampoco la oposición. Todos saben que existe, pero ninguno quiere pagar el precio político de afrontarlo. Es más cómodo seguir subvencionando lo insostenible, ya que no es su dinero.

Los gallegos seguimos yendo a Oporto, los recursos se dispersan y Galicia pierde peso en conectividad internacional. No es mala suerte. Es falta de visión, egoísmos territoriales y una clase política que, generación tras generación, prefiere alimentar rivalidades locales antes que defender el interés general de Galicia.

Álvaro J. Díaz-Mella
Vigo

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Álvaro J. Díaz-Mella es un vigués felizmente prejubilado que ya peina canas y tiene demasiadas opiniones sobre lo que ve de nuestra sociedad imperfecta.
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Foto: Raulgvazquez.



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