Vamos a dedicar unos artículos a intelectuales
comunistas que vivieron con gran lujo en el mundo capitalista, al que tanto
criticaban y odiaban, como también lo critican y lo odian los “comuniatas” de
la actualidad que también viven con gran lujo.
En el pasado siglo XX, guerrero y revolucionario, en
el que pulularon “pensadores químicos” e “intelectuales”, algunos de ellos
pedantes infumables, tuvo lugar un cosa curiosa: estos pensadores e
intelectuales, dotados de una ceguera voluntaria (permítasenos parafrasear el
título del libro de Christian Jelen “La ceguera voluntaria”, ya
comentado en este blog con fechas 7 y 10 de enero del año 2017, cayeron
en las redes del marxismo-leninismo, ideología totalitaria, dogmática,
tiránica, criminal y asesina, enemiga de la democracia y de otras muchas cosas.
De estos “intelectuales”, por poner unos ejemplos,
destacan el luso José Saramago, el chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes
Basoalt (Pablo Neruda), y el peruano César Vellejo, que en 1923 se vino a
Europa no regresando jamás a su patria.
Saramago (en imagen), como ya sabrán, apoyó la tiranía castrista, que torturó
precisamente a intelectuales, poetas, escritores, etc. tales como Heberto
Padilla o Raúl Rivero, por el simple “delito” de pedir libertad y democracia
para Cuba
Conviene recordar que este sujeto Saramago decía en cierta ocasión que “En ningún momento de la Historia, en ningún lugar del planeta, las
religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros.
Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No
creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona”. Precisamente su
ideología es la campeona en separar, quemar y torturar.
Por otra parte, y como también sabrán, Saramago se afilió al partido comunista
de Portugal en 1969, teniendo una especial simpatía por Fidel Castro y por el
sistema comunista, al que defendía con todas sus fuerzas.
Pero, claro, el pobre hombre vivía en un chalet de lujo en Lanzarote, gozando y
aprovechándose de las ventajas del mundo capitalista que tanto criticaba. No se
le ocurrió marcharse a vivir a Cuba o a Corea del Norte, por ejemplo.
En la próxima entrega veremos algo sobre Pablo Neruda.


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