Como ya sabrán, Su Sanchidad habló en su día de “regeneración
democrática”. Para que tal cosa fuese cierta, tenía que suceder lo
siguiente:
a).- Bajada de impuestos y reducción del IBI.
b).- Eliminar los gastos excesivos e inútiles, amén de
subsidios y gratificaciones de carácter ideológico.
c).- Mejora de las
servicios y medios del transporte.
d).- Sanear y proteger la seguridad en ciertas calles
y barrios.
e).- Promocionar y fomentar la natalidad, amén de
respetar a las familias.
f).- Garantizar la seguridad jurídica, evitando y
sancionando la “okupación”. Sobre la Justicia ya decía San Agustín 600 años a.
de C. en su obra “La ciudad de Dios”, libro que estamos leyendo y que
comentaremos próximamente, lo siguiente: “Sin la Justicia, qué son los
reinos sino una partida de salteadores”. Tome nota Sanchidad.
g).- Dejarse de bulos y de mentiras y respetar la
opinión del contrario.
h).- Abandonar la politización de la Justicia.
i).- Evitar la inmigración masiva de personas ilegales
que no quieren trabajar. Decía un inmigrante: “No quiero trabajar porque no
quiero ser esclavo de nadie”. Sin comentarios.
j).- Supresión de las autonomías, que suponen un
despilfarro enorme. No hay ninguna nación en el mundo con 18 autogobiernos que
hacen lo que les dé la gana.
En fin, se podrían poner muchísimas cosas más que
seguro ustedes estarán pensando. La degeneración democrática ahí está.


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