lunes, 20 de abril de 2026

“Secuestro del socialismo” ( y V I )


 

Y terminamos el comentario de este libro de Antón Saavedra con lo que se dice de Vicente Álvarez Areces.

Como continuación del anterior artículo, seguimos en las páginas 312 y 313:

“Y como no podía ser de otra manera, entrar a formar parte de aquella onorata societá de la ‘cosa nuestra, que había prometido cambio, llevaba implícito el ingreso en el club de ‘las tres ces’; esto es,  el cambio de Compañera, Coche y Casa, por lo que contrajo matrimonio en segundas nupcias con Soledad Saavedra, llevándola montada en su nuevo y lujoso coche hasta la remodelada vivienda de lujo de 174 m2 , adquirida en el mes de julio de 1.990, que ocupa los números 24 del Paseo de Begoña y 2 de la Plaza de Piñole, de la villa de Gijón.

Esta vivienda era propiedad de Carlos Martínez Acebal, uno de los socios de Centro Parking, el polémico aparcamiento subterráneo de la Plaza 6 de Agosto, cuya licencia se otorgó gracias al voto de calidad de Areces como alcalde de Gijón. Este industrial (que también era propietario de la empresa Marace, dedicada a los saneamientos gijoneses) recibió los 32 millones del importe estipulado en dos cheques gemelos que ingresó en su cuenta de la oficina principal de la Caja de Ahorros de Gijón, aunque su valor escriturado es de 16 millones de pesetas, que cubrió con un préstamo de 14 millones de pesetas concedido por Oscar Granada Noval, en su calidad de jefe apoderado de la Caja de Ahorros ¿Era consciente el alcalde Areces de que la falsedad en documento público es delito más que suficiente para la inhabilitación a perpetuidad de cualquier actividad política? ¿Se acordará Areces cuando siendo alcalde denunció ante los Tribunales a un modesto trabajador que le recriminaba desesperadamente mientras le reclamaba una vivienda en la barriada de La Camocha?”

En la página 319, como consecuencia de las tropelías cometidas en la Caja de Ahorros de Asturias, para transformarla “en otra verdadera cueva de Alí Babá”, el autor no sólo arremete contra Areces, sino contra los comunistas, en las personas de  Llamazares y Valledor. Se lee:

“Sí, señor Llamazares, ustedes, los del Partido Comunista, también. Se erigió usted, precisamente usted, en el ‘Rasputín tabernario’ que condujo aquel atentado democrático para frenar la puesta en marcha de aquella comisión investigadora que ustedes mismos, seguro que forzados por otras circunstancias, habían votado hipócritamente a favor unos meses antes.

¿Qué cuestiones inconfesables tenían que ocultar al haber sido, por acción u omisión, cómplices de los escándalos de la Caja cuando estaban sentados en la misma mesa del Consejo, más concretamente, entre los siete u ocho miembros que conformaban su comité ejecutivo, donde la ‘familia areccina’ decidía aquellas tropelías contra el pueblo asturiano? ¿A qué se referirían usted y su compañero de escaño, el señor Valledor, cuando, habiéndoles entregado un amplio dossier  documentado con sus correspondientes auditorías sobre los sucios asuntos de la Caja, me contestaron: ‘Mejor no meneallo Antón, porque podemos salir escaldados?’ Tal y como les había vaticinado por escrito, así les fue a ustedes en las siguientes elecciones, en donde, no sólo pusieron la alfombra para que su patrón de Gijón, Tini Areces, se sentara en el sillón presidencial de Suárez de la Riva, sede del Gobierno asturiano, desde donde con la mano se alcanza mejor la Plaza de la Escandalera sino para que ustedes, disfrazados bajo las siglas de IU, sufrieran una estrepitosa derrota que les coloca en un mero testimonio de lo que era el Partido Comunista de Asturias.

En efecto, lo primero que hizo Areces nada más llegar al Gobierno fue encargar la fabricación de un decreto para cesar fulminantemente a Manuel Menéndez como presidente de Cajastur, sustituyéndolo por otro amigo suyo en las conspiraciones comunistas, Paulino García Suárez, que de ocupar un puesto en la Comisión nacional de Mercado de valores pasó a desempeñar el denigrante papel de mamporrero del capo Areces . . .”

En fin, no seguimos. Creemos que con estos seis artículos sobre este libro de Antón Saavedra, nada sospechoso de fascista, quedan muchas cosas aclaradas. Lo peor  del asunto es que aún andan por ahí sacando pecho y que aún, también, haya gente que les sigue votando.

En la página 441 aparece una imagen de Felipe González. Al pie de la foto se lee:

 “. . . Felipe González fue militante activo de las Juventudes Universitarias Masculinas de Acción Católica, donde comentaba los Evangelios y cantando el Cara al sol . . .”.

Recomendamos leer este libro.



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