Como ya sabrán, los de la internacional de la mentira,
del odio y del terror, hace unos días publicaron una imagen del Papa besándose
con un sacerdote. Esto es una injuria, una ofensa, un agravio y un gran insulto
para millones de creyentes cristianos. Insultarnos es facilísimo: saben que
ponemos la otra mejilla y no pasa nada. Así son de “valientes”.
Pero, claro, oiga, contra otras religiones ni pío. Si en
esta foto se viese a un religioso musulmán, el autor, o los autores, durarían
menos que un caramelo a la puerta de un colegio.


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