Como decíamos en nuestro artículo anterior, seguimos
con el capítulo de este libro que figura entre las páginas 27 y 30 intitulado “Desarmar
las palabras. Discurso a los representantes de los medios de comunicación. Aula
Pablo V I. Lunes, 12 de mayo de 2025”. Vamos a transcribir este capítulo en
varias entregas. A ver qué opinan los de la internacional de la mentira, del
odio y del terror, y algunos y algunas que visitaron al Papa Francisco.
“Gracias, queridos amigos, por su servicio
a la verdad. Ustedes han estado en Roma durante estas semanas para informar
sobre la Iglesia, su diversidad y, junto a ella, su unidad. Han acompañado los
ritos de la Semana Santa, después han trasmitido el dolor por la muerte del
Papa Francisco, acaecida sin embargo a la luz de la Pascua. Esa misma fe
pascual nos ha introducido en el espíritu del cónclave, que les ha visto
particularmente comprometidos en jornadas fatigosas y, también en esta ocasión,
han conseguido comunicar la belleza del amor de Cristo que nos une a todos y
nos hace ser un único pueblo, guiado por el Buen Pastor.
Vivimos tiempos difíciles de atravesar y
describir, que representan un desafío para todos nosotros, de los que no
debemos escapar. Por el contrario, nos piden a cada uno que, en nuestras
distintas responsabilidades y servicios, no cedamos nunca a la mediocridad. La
Iglesia debe aceptar el desafío del tiempo y, del mismo modo, no pueden existir
una comunicación y un periodismo fuera del tiempo y de la historia. Como nos
recuerda san Agustín, que decía: «Vivamos bien, y serán buenos los tiempos. Los
tiempos somos nosotros” (1).
Gracias, por todo lo que han hecho para
abandonar los estereotipos y los lugares comunes, a través de los cuales leemos
frecuentemente la vida cristiana y la misma vida de la Iglesia. Gracias, porque
han conseguido percibir lo esencial de lo que somos y trasmitirlo al mundo
entero gracias a los distintos medios de comunicación.
Hoy, uno de los desafíos más importantes
es el de promover una comunicación capaz de hacernos salir de la “torre de
Babel” en la que a veces nos encontramos, de la confusión de lenguajes sin
amor, frecuentemente ideológicos y facciosos. Por eso, su servicio, con las
palabras que usan y el estilo que adoptan, es importante. La comunicación, de
hecho, no es sólo trasmisión de informaciones, sino creación de una cultura, de
ambientes humanos y digitales que sean espacios de diálogo y de contraste. Y,
considerando la evolución tecnológica, esta misión se hace más necesaria aún.
Pienso, particularmente, en la inteligencia artificial con su potencial
inmenso, que requiere, sin embargo, responsabilidad y discernimiento para
orientar los instrumentos al bien de todos, de modo que puedan producir
beneficios para la humanidad. Y esta responsabilidad nos concierne a todos, de
acuerdo a la edad y a los roles sociales.
( (1) Agustín de Hipona, Discurso 80,8”
¿Tomará Su Sanchidad nota de estas extraordinarias
cosas que comenta León X I V?
Continuará.


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