Seguro que si algunos, algunas y “algunes” se
presentasen en un programa televisivo, y les preguntasen por palabras que
empiecen por “b” y terminen por “o”, probablemente se les ocurriría burro,
bruto, bobo, bono, busto, bajo . . . pero también algunos, algunas y
“algunes” se les ocurrirían las palabras
bulo y banquillo.
Dicho lo anterior, en la Historia de España por
primera vez la esposa del presidente del Gobierno, más bien desgobierno, puede
que se siente en el “banquillo” de los acusados. Como ya saben, el Juez Peinado
acusó a Begoña Gómez de cuatro delitos graves: corrupción en los negocios,
tráfico de influencias, apropiación indebida y malversación de dinero.
En el auto, nos dice el Magistrado que “las
conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen
más propias de regímenes absolutistas, por suerte, ya olvidados en el tiempo en
nuestro Estado”.
Como ya saben, y como no podía ser de otra manera, el
“comlexo” del Gobierno insulta al juez diciendo, entre otras cosas, que es un
“bulo”.
Como sabrán también, cuando hace dos años dicho juez
Peinado imputó a Begoña Gómez, Su Sachidad hizo un amago de dimisión,
encerrándose unos días en La Moncloa con el objeto de “reflexionar”, terminando
con un discurso en el que culpaba al magistrado de la propagación de un “bulo”.
Y para terminar, recordar que Su Sanchidad se encuentra
en China, país tiránico y absolutista que nada quiere saber de los derechos
humanos que el doctor Sanchznstein dice defender.
En fin, mientras no haya independencia judicial
seguiremos en esta desastrosa nación, que “no la va a conocer ni la madre que la
parió”, Alfonso Guerra dixit en su día.


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