Como decíamos en nuestros anteriores
capítulos, los sucesivos los íbamos a dedicar a lo que el autor, Antón
Saavedra, comenta sobre José Ángel Fernández Villa y Vicente Álvarez Areces.
Seguimos con José Ángel Fernández Villa.
En la página 204 se lee:
“A la derecha de los
dirigentes del PSOE se encuentran situados los Guillermo Galeote y Fernández
Villa – otra vez el máximo responsable del sindicato minero asturiano de UGT en
primera línea de fuego al servicio del poder para joder a los trabajadores, primero
con sus chivatazos como confidente de la policía franquista y ahora boicoteando
las justas y legítimas aspiraciones de la clase obrera . . . "
En la 219 escribe Saavedra:
“También el guerrismo tendrá
la respuesta adecuada para los trabajadores, cuando desde Asturias llegaban a
la capital de España dos autocares cargados de Somatenes mineros, a cuenta de
la chequera de Hunosa, , bajo el mando de su jefe Fernández Villa, y con la
consigna de reprimir <estaca en mano> a los trabajadores estafados que se
manifestaban delante de la sede de IGS-PSV-UGT para exigir lo que les habían
robado. Ese mismo mes de diciembre de 1.993 las empresas de la UGT presentaban
suspensión de pagos con un pasivo de 135.000 millones de pesetas . . .”
En las páginas 334 y 336, además de
Fernández Villa, también salen otros personajes que no quedan muy bien parados:
Javier Fernández Fernández y Víctor Zapico. Se lee en dichas páginas:
“Menos mal que, después de
tantos años de silencio encubridor, aparecían en la escena los ‘salvadores del
renovado socialismo felipista’, José Luís Rodríguez Zapatero y Javier Fernández
Fernández – sin lugar a ninguna duda, dos de las personas del PSOE que más y
mejor información documentada tenían sobre la mafia del carbón - para librar a España de tanto hampón. Es más,
el propio Javier Fernández, estando transferido como alto funcionario de la
Administración del Estado en la Dirección Regional de Minas del Principado de
Asturias, era uno de los que me pasaban información sobre las actuaciones de su
director, Víctor Zapico, y de los Somatenes del PSOE que merodeaban
continuamente por aquel entorno mafioso: ‘¡Antón, tienes que poner estos
escándalos en conocimiento de Madrid!. ¡A ti, te hacen caso!. ¡Estos elementos
son unos auténticos mafiosos!. . .’. Posteriormente, ya se sabe . . . Javier
Fernández fue nombrado, por sorpresa,
director regional de Minas en sustitución de Víctor Zapico, cuando éste
pasó a ocupar la Consejería de Industria con aquel Gobierno de Vigil que acabó petromocheado;
después salió elegido diputado nacional por Asturias, cargo que abandonó en la
mitad de la legislatura para hacerse cargo de la Consejería de Industria del
gobierno ‘areccino’ en Asturias, y actualmente ocupa el rango de secretario
general del PSOE asturiano por decisión de Villa y sus pandilleros sindicales,
, a los que tanto había criticado, entre otras cuestiones, por el enorme daño
que le habían causado cuando le trucaron su empleo como ingeniero de minas de
Hunosa. ¿Te acuerdas, Javier?. Pero, en fin, eso pertenece a otros apartados de
la vida que no vienen al caso que nos ocupa”.
Refiriéndose a Víctor Zapico, dice
Saavedra:
“Este apasionado ex
falangista - cuando falleció Franco,
acudió en taxi, con su compañero Bayón, desde Asturias a Madrid, porque habían
perdido el autobús donde estaban apuntados para asistir a los actos fúnebres del
dictador en el Valle de los Caídos - , había llegado a las filas del PSOE de la
ano de otro ex falangista como Fernández Villa, procedente del Partido
Comunista de Asturias, quien lo había designado ‘ministrín’ de Obras Públicas y
Transportes en el Gobierno felipista de Rafael Fernández, para ocupar, primero
la Dirección Regional de Minas, y más tarde la Consejería de Industria del
Gobierno felipista del Principado de Asturias, justamente desde donde mejor se
podía controlar el contrabando del carbón”.
Continuará.


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