Vamos a ver lo que Antón Saavedra dice
en su libro sobre Vicente Álvarez
Areces.
En las páginas 311 y 312, dentro del
Capítulo 28 intitulado “El MALL entra en las Cajas”, nos habla Saavedra de
cuando en el año 1987 “Areces ocupó la poltrona municipal del Ayuntamiento
de Gijón y la vicepresidencia de la Caja de Ahorros de Asturias en virtud de la
alcaldía gijonesa que había alcanzado”.
Y sigue:
“Este marxista –leninista,
hijo de un guardia civil adscrito a la brigadilla asturiana, con el carnet
número 3 de Fuerza Nueva, que en 1978 había encabezado en Asturias el camino
para romper, desde dentro, el partido comunista del comité central del cual era
miembro tal y como se había planificado desde el PSOE, enseguida aprendió las
lecciones aceleradas de su El Capital particular, y siendo perfectamente
consciente de las muchas ventajas que le reportaría un asiento en el Consejo de
la Banca - sin olvidar, claro está, otras ventajas vinculadas a la representación
de la misma en otras sociedades y algunos beneficios más intangibles, como
información sobre la economía , las empresas y las personas – se puso manos a la masa y montando en su
caballo asturcón, cabalgó y cabalgó hasta llegar a la plaza de la Escandalera
de Oviedo para hacerse cargo de la Caja, el único banco asturiano donde todos
los asturianos somos accionistas: Desde
allí defenderé mejor los intereses de Gijón, decía un radiante y baboso
Areces cuando se vio sentado al lado del becerro de oro . . .”
Continuará.


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