viernes, 17 de abril de 2026

“Secuestro del socialismo” ( I I I )


 

Como decíamos en nuestros anteriores capítulos, los sucesivos los íbamos a dedicar a lo que el autor, Antón Saavedra, comenta sobre José Ángel Fernández Villa y Vicente Álvarez Areces. Seguimos con José Ángel Fernández Villa.

En las páginas 120 y 121, se lee:

“La reconversión industrial que aparecía en el programa electoral como una necesidad prioritaria que habría de mejorar el sistema productivo y generar empleo se aceleró, pero para poner en marcha el proceso de desindustrialización. Apenas habían transcurridos unos meses de la llegada del PSOE al Gobierno cuando su presidente, Felipe González, comenzaba a romper su compromiso electoral anunciado desde La Moncloa, el 16 de febrero de 1.983, en una cena con catorce directores de periódicos regionales, el final de la minería asturiana del carbón: ‘Es necesario un cambio de mentalidad. Asturias necesita adaptarse a una nueva civilización, en que la mina deje de ser el centro de atención y la gente debe ser consciente de que a Hunosa apenas sí le quedan unos diecisiete años de vida’.

Aquellas manifestaciones de Felipe González contrastaban con las que nos realizaba a los miembros de la Federación Minera de UGT su  propio ministro de Industria y Energía, Carlos Solchaga,  en reuniones que por aquel entonces manteníamos todos los últimos viernes de cada mes en su despacho ministerial, para tratar de poner en marcha la política minero-energética que el PSOR  había ofrecido al pueblo español en su programa electoral: ‘El carbón nacional -  nos decía Solchaga – deberá jugar un papel destacado en la disminución de la dependencia energética del exterior, y este Gobierno considera que es estrictamente necesaria la supervivencia, tanto de Hunosa, como del carbón asturiano’.

Sin embargo, en una de las reuniones celebradas, allá por el mes de diciembre de 1.983, ya nos ofrecía la cantidad de 600.000 millones de pesetas para la reindustrialización de las comarcas mineras asturianas, siempre y cuando nosotros aceptáramos, desde la Federación,  dejar la plantilla de Hunosa (reducida a 14.000 trabajadores, de los cerca de 24.000 personas que tenía en aquellos momentos) y, por fin, en el mes de mayo de 1.984, por  cierto la última reunión celebrada, nos soltó aquella lapidaria frase: ‘La mina de carbón español más rentable es la que está cerrada’.

Aquello levantó un gran enfrentamiento entre el sindicato y el Gobierno. Conectaba perfectamente con las declaraciones de Felipe González y sus acólitos de la ejecutiva federal del PSOE, en donde se encontraba el máximo dirigente del SOMA-UGT, Fernández Villa, el cual, después de soltar públicamente la parida de que ‘para un solo pozo de Hunosa habría que pasar por encima de su cadáver’ , se prestó a jugar, en una posición de total entreguismo del sindicato al PSOE y al Gobierno, el denigrante y sucio papel de dejar la minería asturiana reducida a la mínima expresión”.

Continuará.



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