martes, 24 de septiembre de 2019

Mentiras de los “historieteros”



Los “historieteros bien pagaos”, no solamente mienten sobre nuestra historia reciente, sino también sobre la muy lejana. Así, por ejemplo, hemos leído que, al contrario de lo que sucedía en las demás sociedades cristianas de aquel entonces, en el territorio musulmán español Al –Andalus, convivían pacíficamente las culturas cristiana, judía y la citada musulmana. Todo mentira. Pero claro, oiga, para algo está la “alianza de civilizaciones”.

Para empezar, diremos que las citadas culturas son prácticamente incompatibles, si bien entre la judía y la cristiana puede haber cierta sintonía. Con la musulmana jamás se podrán entender debido a su fanatismo e intolerancia.

Estas mentiras de los citados “historieteros bien pagaos”, no son producto de la ignorancia, sino de una estrategia bien definida y planeada de esos defensores de la “alianza de civilizaciones” y de los nuevos “andalucistas” que buscan “el hecho diferencial”, así como la “identidad nacional”, por mor de su origen musulmán. Para nada tienen en cuenta los legados romanos y cristianos, siendo éstos muy posteriores a la época musulmana.

Con esta actitud de falsear la historia, además de presentar la dominación musulmana de forma pacífica y beatífica, se está consiguiendo el favorecer al islamismo.

Dicho esto, y volviendo al principio, la citada convivencia pacífica e idílica nunca existió: siempre hubo conquistadores y conquistados. Es más, entre los mismos invasores musulmanes hubo discrepancias, luchas y reyertas, como lo demuestran los enfrentamientos éntrelos musulmanes árabes y los que venían del norte de África, a los que se les consideraba gente de segunda.

Por otra parte, ¿cómo iba a ver coexistencia pacífica, cuando el mismo Corán incita a matar y a asesinar s los “infieles”?

Comentar, asimismo, que la discriminación que los musulmanes imponían a los judíos y cristianos era terrible. Así, por ejemplo, tenían que vivir en zonas perfectamente delimitadas, teniendo totalmente prohibido  juntarse y mezclarse con los musulmanes, obligándoles a llevar señales exteriores para saber a qué religión pertenecían. No se les permitía ningún tipo de manifestación exterior religiosa y, obviamente, a cristianos y judíos se les prohibía todo contacto con los musulmanes, además de estar obligados a pagar un impuesto porque estaban viviendo en tierra del Islam.



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