Y terminamos con el tema. Hay que ser obedientes a Su
Sanchidad por mor de la recuperación de la “memoria democrática”, oiga.
Para los “internacionalistas”, que diría un pedante
infumable marxista gramsciano, la derecha es parafascista o franquista, aunque
consideran que hay otra derecha que odia al PP y que son amigos “nuestros” ¿Se
acuerdan de aquello de “¡Un bote, dos botes, fascista el que no bote!”?.
Como ya saben, a ciertas personas que se han salido de
la izquierda, o que pretenden algunos, algunas y “algunes” expulsarlos del
partido, son automáticamente convertidas
en infectas y apestadas.
Hay que reconocer que personas solitarias salieron, y
salen del entramado socita y “comuniata”. Recordamos aquí una frase de Miguel
de Unamuno que aparece en su obra “El Sepulcro de Don Quijote” :“Ponte en
marcha solo. Todos los demás solitarios irán a tu lado aunque no los veas”.
En esta obra el genial Unamuno investiga e indaga
sobre la demencia, sobre la chifladura, sobre lo grotesco y risible de la
sociedad española, indicando la carencia de preocupación por los problemas de
España. También expone la crítica que se hace a aquellas personas que intentan
aplicar la verdadera Justicia. La frase incita y estimula a reflexionar
sobre la demencia, chifladura y locura
de Don Quijote, obligando a buscar su sepultura, queriendo decir que lo que hay
que buscar es la Justicia y la Verdad, y no lo que pretenden muchos, muchas y
“muches”.
Y como hay que “obedecer” a Su Sanchidad, recordemos
que Unamuno fue un verdadero republicano, como lo demuestra su frase pronuncia
cuando se inició el curso universitario de 1931, año en el que se estableció la
Segunda República Española:
“Lucharemos por la libertad de la cultura,
porque haya ideologías diversas, ya que en ello reside la verdadera democracia
y libertad”. ( I )
Como está sobradamente comprobado, la izquierda
de siempre jamás ha respetado todo esto.
( I ).- Este párrafo figura en
la página 62 del libro de Luciano G. Egido “Agonizar en Salamanca. Unamuno
(Julio-Diciembre 1936)”, Alianza Editorial S.A., Madrid 1986, 276 páginas.



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