A lo mejor quizá estén pensando que somos un poco
pesados con este tema, pero la verdad es que lo consideramos importantísimo.
Vean lo que nos dice el gran filósofo Bertrand Russel
en la página 346 de su libro “Escritos básicos”, Obras Maestras del Pensamiento
Contemporáneo, Editorial Planeta-Agostini 1984:
“Antes de considerar cómo educar, conviene
aclarar la clase de resultados que deseamos conseguir. El doctor Arnold deseaba
una humanidad de la mente, cualidad no poseída por el hombre
magnánimo de Aristóteles. El ideal de Nietzsche no es el cristianismo.
Tampoco lo es el de Kant; porque mientras Cristo predica el amor, Kant enseña
que ninguna acción cuyo móvil es el amor puede ser verdaderamente virtuosa. E
incluso personas que convienen en cuanto a los ingredientes de un buen
carácter, pueden diferir acerca de su importancia relativa. Un hombre puede
subrayar el valor, otro, el saber, otro más la bondad, aquél la rectitud. Un
hombre como Lucio Bruto antepondrá el deber con respecto al Estado al cariño
familiar; Confucio pondrá en primer término este cariño familiar. Tales
divergencias producirán diferencias en el terreno de la educación. Debemos
tener alguna idea de la clase de personas que deseamos producir, antes de que
podamos formar una opinión definida respecto a la educación que consideramos
mejor”.
En fin, el que quiera entender que entienda.
Nota.- Hemos recibido alguna crítica cuando usamos la
frase “el que quiera entender que entienda”, como si nos refiriésemos al
hombre. Nos referimos al ser humano. Y si escribiésemos “la que quiera entender
que entienda”, no nos referiríamos a la mujer, sino a la persona ¿Aclarado?


No hay comentarios:
Publicar un comentario