lunes, 12 de octubre de 2026

Y más sobre la enseñanza

A lo mejor quizá estén pensando que somos un poco pesados con este tema, pero la verdad es que lo consideramos importantísimo.

Vean lo que nos dice el gran filósofo Bertrand Russel en la página 346 de su libro “Escritos básicos”, Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo, Editorial Planeta-Agostini 1984:

“Antes de considerar cómo educar, conviene aclarar la clase de resultados que deseamos conseguir. El doctor Arnold deseaba una humanidad de la mente, cualidad no poseída por el hombre magnánimo de Aristóteles. El ideal de Nietzsche no es el cristianismo. Tampoco lo es el de Kant; porque mientras Cristo predica el amor, Kant enseña que ninguna acción cuyo móvil es el amor puede ser verdaderamente virtuosa. E incluso personas que convienen en cuanto a los ingredientes de un buen carácter, pueden diferir acerca de su importancia relativa. Un hombre puede subrayar el valor, otro, el saber, otro más la bondad, aquél la rectitud. Un hombre como Lucio Bruto antepondrá el deber con respecto al Estado al cariño familiar; Confucio pondrá en primer término este cariño familiar. Tales divergencias producirán diferencias en el terreno de la educación. Debemos tener alguna idea de la clase de personas que deseamos producir, antes de que podamos formar una opinión definida respecto a la educación que consideramos mejor”.

En fin, el que quiera entender que entienda.

Nota.- Hemos recibido alguna crítica cuando usamos la frase “el que quiera entender que entienda”, como si nos refiriésemos al hombre. Nos referimos al ser humano. Y si escribiésemos “la que quiera entender que entienda”, no nos referiríamos a la mujer, sino a la persona ¿Aclarado?




 

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