Los de la internacional de la mentira, del odio y del
terror, hablan y hablan de estos conceptos, y de otros “ismos”, con el
blindaje de lo políticamente político y de lo “intensamente contemporáneo”,
que les hace tener sus versiones sobre
estos temas y sobre la reciente Historia de España, y más concretamente sobre
la Guerra Civil. La retórica, la oratoria, la “elocuencia”, la labia, etc., que
usan, hacen que no queden al descubierto sus principios y orígenes totalitarios. Vamos a ver algo sobre el izquierdismo.
Además del tema de la Guerra Civil española, el
izquierdismo habla y comenta sobre otros
asuntos tales como, por ejemplo, los procesos de Moscú, los asesinatos de
Stalin, el derrumbe del Muro de Berlín, el proceso de Núremberg, el derrumbe de
la URSS, la consideración de Estados Unidos como causante de todos los males
habidos y por haber, etc, etc, todo esto comentado a su modo y manera.
Ni qué decir tiene que cuando apareció la
“Transición”, los “pensadores químicos” izquierdistas revalorizaron sus
creencias manifestando que su ideología era la mejor opción política, como lo
dijo subliminalmente el PSOE de aquellos tiempos, que había tenido su nefasto
protagonismo durante la Segunda República y la Guerra Civil.
Una cosa curiosísima ocurrió cuando se llevaba poco
tiempo de “Transición”: algunos, algunas y “algunes” que habían sido
“comuniatas”, comenzaron a examinar e
inspeccionar sus ideas que habían defendido como realidades y exactitudes
irrefutables e irrebatibles.
Lo más “didimudo” del asunto de dicha “Transición” fue
la llegada al poder de los sociatas en 1982, poder que mantuvieron durante
trece años. Por aquel entonces se hablaba de excluir y de eliminar el rencor,
el enfado, la animadversión, el resentimiento, etc, etc, cosa que no se hizo.
El asunto llegaría a su culmen años después con la llegada de Zapatero, y
actualmente con el desgobierno de Su Sanchidad.
Continuará.


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