Y seguimos con la revolución de octubre de 1934 en Asturias.
Los lugares de concentración de los revolucionarios
fueron principalmente Sama de Langreo y Mieres, aunque el Comité Provincial
revolucionario estaba ubicado en Oviedo. Este comité estaba formado por seis
socialistas, tres comunistas y dos anarquistas.
Los principales cabecillas del socialismo y de la
U.G.T. de aquel entonces fueron Ramón González Peña, presidente del sindicato
minero de la U.G.T.; Amador Fernández, miembro de la misma institución;
Teodomiro Menénez, Graciano Antuña y Belarmino Tomás, del partido socialista,
así como también Javier Bueno, director del diario “Avance”.
Por aquel entonces vino a Asturias la propia Pasionaria. Había que sacar tajada
propagandística a la revolución, cosa que consiguió con la “habilidad”
propiamente comunista, es decir, con mentiras y embustes.
Con estas patrañas, y otras, el partido comunista tomó las riendas para la
explotación propagandística de lo acontecido en octubre de 1934, ante el
estupor y rebeldía de socialistas y anarquistas. Como era lógico, los
comunistas seguían a pies juntillas los acuerdos tomados en el V I Congreso de
la Internacional Comunista. Esto se vio durante las últimas jornadas de la
insurrección, donde los sovietizados miembros enarbolaron la bandera de la
“revolución traicionada”.
¿Cómo es que no se acuerda de que en ese asalto al cuartel de Sama, milicianos
socialistas a las órdenes de Belarmino Tomás, mataron a 80 guardias civiles y
de asalto que lo defendían, incluido su capitán José Alonso Nart?
¿Tampoco se acuerda cuando en La Rebollada (Mieres), en Asturias, asesinaron a
culatazos al cura del pueblo? ¿Y del asesinato del cura de Valdecuna, en
Mieres? ¿Tampoco se acuerda de que en San Estaban de las Cruces (Oviedo),
milicianos asesinan a cuatro guardias de asalto? ¿Y del incendio del convento
de las benedictinas del monasterio de San Pelayo, también en Oviedo?
¿Tampoco se acuerda de los asesinatos de Alberto de la Inmaculada, Amadeo
Andrés y de Baudilio Alonso Tejero, novicios pasionistas del convento de
Mieres, así como el asesinato del párroco Manuel Muñiz Lobato? ¿Y del asesinato
en Moreda del párroco Tomás Suero Covielles?
¿Y del asalto a la fábrica de armas de Trubia, matando al comandante Hernández
Pomares?
Y de los milicianos socialistas mandados por Pichilatu que
mataron a mujeres y niños que huían de sus casas cuando el incendio del Palacio
Episcopal, ¿tampoco se acuerda?
¿Y del asalto al Banco de España en Oviedo por milicianos a las órdenes de
González Peña llevándose 14 millones de pesetas del año 1934? ¿Tampoco se
acuerda del asesinato del párroco de Olloniego, Joaquín del Valle, así como
también el del fiscal de la Audiencia Emilio Valenciano?
¿Y del asesinato, en Langreo, a manos de milicianos comunistas, del
anarcosindicalista José María Martínez? ¿Y del asalto a la Cámara Santa? ¿Y del
asesinato del carmelita Eufrasio del Niño Jesús, superior de este convento en
Oviedo? ¿Y del incendio del colegio de las Recoletas, también en Oviedo? ¿Y de
la “dinamitazación” de la Universidad de Oviedo? ¿Y de la voladura de un camión
matando a un sargento y a 36 soldados del Regimiento de Infantería número 14?
¿Tampoco se acuerda de que milicianos socialistas, el día 7 de octubre en
Oviedo, incendian el convento de Santo Domingo, donde fusilan a numerosos
monjes y seminaristas, incendiando, asimismo, el Palacio Arzobispal y
fusilando a los seminaristas César Gonzalo Zurro, Ángel Cuartas Cristobal,
Mariano Suárez Fernández, José María Fernández Martínez, Juan José
Castaño Fernández, Jesús Prieto y José Méndez?
Y dejamos para lo último el vil asesinato, en Turón (localidad de Mieres), de
los ocho hermanos de La Salle José Sanz Tejero, Filomeno López López, Claudio
Bernabé Cano, Vilfrido Fernández Zapico, Vicente Alonso Andrés, Román Martínez
Fernández, Héctor Valdivieso Sáez, Manuel Seco Gutiérrez, así como el hermano
pasionista Manuel Canoura Arnau (en imagen).
¿Tampoco se acuerda de esto? ¿Tampoco se
acuerda, asimismo, cuando los milicianos desfilaban gritando por la citada
localidad turonesa “¡Un, dos, tres, no queremos curas en San Andrés!”,
o también “¡Un, dos, tres, cuatro, cinco, no queremos ni curas ni
catecismo!”
No seguimos porque sería muy largo. Estas omisiones, así como las falsedades y
mentiras que se están contando sobre nuestra historia reciente, llevan y
conducen, como ya dijimos en el artículo intitulado “Históricamente
incorrecto” a que esta manipulación del pasado sirva, como decía
Cristina Losada, para que “la próxima vez que se pregunte a unos
estudiantes sobre la guerra civil, respondan que se libró entre los defensores
de la democracia y las hordas fascistas de Aznar". Sin comentarios.
Bibliografía:
“1934: Comienza la Guerra Civil”,
autor Pío Moa;“Carrillo miente”, autor Ricardo de la Cierva; “Contra
la mentira”, autor Pío Moa; “El desplome de la República”, autores
Ángel Viñas y Fernando Hernández Sánchez; “El libro negro de Carrillo” y
“El libro negro de la izquierda española”, escritos por José Javier
Esparza; “El mito de la izquierda”, autor Gustavo Bueno; “El zorro
rojo”, Random House Mondadori, S.A., Efrén del Valle Peñamil, por la
traducción; “Historia oculta del PCE”, autor Joan Estruch; “La
República del crimen”, autor Francisco Gutiérrez Latorre; “La semana
trágica de la iglesia en España (8-14 octubre 1931)”, autor Víctor Manuel
Arbeloa; “La velada de Benicarló”, autor Manuel Azaña; “Los mitos de
la Guerra Civil”, autor Pío Moa, y “Paracuellos del Jarama: ¿Carrillo
culpable”, autor Carlos Fernández, y varios más.
Nota.- Todos estos libros están comentados en este blog.


No hay comentarios:
Publicar un comentario