viernes, 2 de octubre de 2026

Sobre la inteligencia


 Hemos conocido, y ustedes segura que también, a pedantes infumables insoportables. Recordamos a uno que después de salir del hospital, le preguntaron que cómo estaba. Dijo que bien y que seguía igual de inteligente.

Otro, marxista-leninista insoportable, decía en una ocasión que “tengo mucho de científico”, diciendo también, cuando estaba en una residencia de ancianos, que “lo más granado de la intelectualidad ha venido a verme”. Vamos a ver alguna de las “virtudes” de estos pedantes. 

Comenzaremos con sus dificultades y enredos con simples incógnitas y problemas, ya sean de carácter político, social o económico. En vez de buscar soluciones a dichos problemas, salen por peteneras porque dependen de lo que piensen otros, otras y “otres”.

Por otra parte, son de mente cómoda y facilona, ya que nada quieren saber  del por qué de los citados problemas y de las desastrosas situaciones que se pueden generar.

Esto, y otras cosas, son debidas al fanatismo, a la obsesión, al fervor, a la idolatría, etc, que tienen por sus creencias, sin pararse a pensar lo más mínimo que pueden estar equivocados. Pero, claro, oiga, el “cambiar de opinión” no es correcto, aunque algunos, algunas y “algunes” no lo ven así.  

Por otra parte, parlan, no hablan. Tienen un léxico y un vocabulario corto y limitado, lo que trae obstáculos para enunciar y exponer sus ideas de manera despejada y lúcida.

No admiten errores, aunque la Historia haya demostrado que ciertas ideologías que defienden a capa y espada, son un auténtico fracaso.

Y para terminar, engañan al “pueblo soberano” dando explicaciones simples y ramplonas sobre los grandes problemas en los que estamos inmersos.



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