Nació en Belmonte (Cuenca) en 1527, falleciendo en
1591 en Salamanca.
Fue un gran poeta y religioso de la orden de San
Agustín, en la que entró en Salamanca, en cuya Universidad impartió clases de
Filosofía Escolástica, amén de Sagradas Escrituras.
Como prosista fue un escritor extraordinario, lo mismo
que en la poesía. Hizo grandes descripciones de la Naturaleza.
“¡Qué
descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!”.
Este extraordinario párrafo, que seguro conocen, lo
dice todo.
Fuente: páginas 106 y 107 del libro “Cien
figuras españolas. Biografías de españoles célebres”, autor Antonio J.
Onieva, Imprenta Casa Editorial “Hijos de Santiago Rodríguez”, Burgos 1951, 212
páginas.


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