Su nombre era Teresa de Cepeda y Ahumada, nacida en
Ávila en 1515, falleciendo en Alba de Tormes (Salamanca) en 1582.
Cuando era una niña se enteró de que los moros andaban
por Salamanca y que tenían mal comportamiento, pensando que muriendo por la fe
se ganaba el Cielo. Tomó la decisión de echar a andar camino de Salamanca para
ganar el Cielo. Familiares salieron a buscarla diciéndole que no había moros en
Salamanca.
Cuando ya era mayor tomó la decisión de hacerse
religiosa. Como temía que su padre se disgustase, se marchó sola al convento de
las Carmelitas de Ávila, escribiendo desde allí una carta a su padre pidiéndole
que la disculpase.
Tenía un carácter de muy buen humor, siendo la alegría
de las religiosas carmelitas, siendo también una gran persona llena de piedad
para la gente desgraciada.
También era una gran poeta, poniendo música a varias
de sus poesías, además de ser también una gran escritora como lo prueba su gran
obra “Las Moradas”.
En un viaje que hizo a Burgos, pasando muchísimo frío,
se dirigió a Alba de Tormes, en donde cayó enferma muriendo en brazos de la Beata
Ana de San Bartolomé.
El Papa Gregorio X V la llevó a los altares. En 1617
las Cortes de Madrid la proclamaron Patrona de todos los Reinos de España.
Fuente: páginas 104 y 105 del libro “Cien
figuras españolas. Biografías de españoles célebres”, autor Antonio J.
Onieva, Imprenta Casa Editorial “Hijos de Santiago Rodríguez”, Burgos 1951, 212
páginas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario