Vamos a dedicar varias entregas a lo que se
denominaban las “checas”, nombre procedente, como ya es sabido, de la
policía política soviética, creada por Dzerzhinski en la Rusia de 1917,
cuyo significado era “Comisión extraordinaria panrusa para la
supresión de la contrarrevolución y el espionaje”.
Para empezar diremos que en aquella II República
española, había de todo menos orden, respeto y libertad, por mucho que nos
quieran decir lo contrario los “historieteros” de ahora. Y decimos esto porque,
al margen del gobierno, había grupos, ya fueran socialistas, comunistas,
anarquistas, incluso del POUM, que movilizaron sus milicias, creando sus
órganos de gobierno, tribunales, policías, etc., haciendo todo tipo de
prácticas políticas, incluso económicas y sociales.
Valiéndose, y aprovechando esta circunstancia, el PCE llegó a tener el control
de todo este tinglado, implantando, dirigiendo e instigando todo un proceso
revolucionario dirigido por “El padre de todos los pueblos”, es decir,
por Stalin, con el objeto de conseguir sus fines e intereses. El gobierno
permanecía al margen de todo esto. La República ya no era tal.
Para llevar a cabo este proceso que implicaba, entre otras cosas, el exterminio
de personas y sectores sociales “contrarrevolucionarios”, se crearon unas
“entidades” que eran el fiel reflejo de la Revolución Bolchevique rusa de 1917:
las checas, que no eran exclusivamente propias del PCE, sino de otros partidos
e incluso de los sindicatos.
Tales checas se instalaron en todo tipo de edificios, ya fueran cedidos, o
incautados la mayoría de las veces. Allí se maquinaban retenciones, asaltos,
requisas y tenían lugar los asesinatos. El número de estos “centros” era
enorme, sobre todo en los sitios más poblados como Madrid, donde había más de
200, o Barcelona, donde había 20, aunque también las había en lugares más
pequeños. ( Sobre este tema de las checas, recomendamos leer el libro “Checas
de Madrid”, autor César Vidal, editado por Belacqua de Ediciones y
Publicaciones S.L. y también por Carroggio S.A. de Ediciones en el año 2.003,
libro comentado en este blog con fecha 18 de julio de este año 2.026).
Según quién “gestionara” dichas checas, el mando correspondía a un responsable,
que en el caso de los comunistas eran individuos de nacionalidad soviética. En
el caso de los anarquistas, ya no había un responsable, sino un Comité de
Defensa. También había otro tipo de checas que estaban gestionadas por
delincuentes comunes, y que eran unos auténticos mataderos.
Las sentencias que se dictaban, no tenían apelación posible, además de ser
ejecutadas inmediatamente aplicándose, en la mayoría de los casos, terribles
torturas. También se usaba la patraña de dar la “libertad” al detenido.
Una vez que salía del recinto era automáticamente ejecutado. Era lo que se
llamaba “el paseo”. De esto, el intransigente y cruel ciudadano Rafael Alberti,
sabía mucho.
En la próxima entrega, veremos que también había checas que estaban en manos
del gobierno que, lejos de ser un verdadero gobierno republicano respetuoso con
todo tipo de libertades, formaban parte del aparato represor de dicho gobierno.
Continuará.


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