Y continuamos ilustrando al ignorante y mentiroso que
tenemos en la poltrona “Monklovita” por aquello de que la República era un
“vínculo luminoso de nuestro pasado que hay que reivindicar”. Tal parecer que
este sujeto y sus socios carecen de “memoria histórica” de su propia historia.
Los hechos y acontecimientos ahí siguen, pero estos “internacionalistas” los
ocultan, los niegan, los tergiversan, los encubren, los falsean, los adulteran,
etc. Hablan mucho de libertad de expresión, pero de esto caca de la vaca flaca.
En la página 32 y siguientes del libro “La
persecución religiosa del clero en Asturias (1934 y 1936-37) I.
Martirios”, autor Ángel Garralda García, Gráficas Summa, Oviedo 1977, nos
comenta el autor lo acontecido en San Esteban de las Cruces (Oviedo), ante la
presencia del palentino Belarmino Tomás ( I ) que: “ . . . Belarmino Tomás
tenía más visión de futuro que José Antonio Aguirre, cuando ante los penados de
un batallón de trabajadores en San Esteban de las Cruces, sucede la siguiente
escena que nos narra un testigo presencial, Bonifacio Lorenzo Somonte:
Estando ya en la Brigada Penal de San
Esteban de las Cruces, nos visitó don Belarmino Tomás, conocido como Gobernador
General de Asturias y León. Le acompañaba una mujer de aspecto dudoso y un
líder sindicalista, librero del valle de Langreo, llamado Lázaro. Éste, al
reparar que entre los detenidos estaba un joven, que se llamaba Alfredo
Junquera Balbona, exclamó dirigiéndose a Belarmino:
¡Vaya Está aquí el sacristán de mi
pueblo . . .
Entonces le preguntó el jefe máximo
de la revolución de Asturias:
¿Qué piensas hacer cuando esto se
acabe?
Seguiré ayudando a misa, respondió
valientemente.
La contestación de Belarmino fue en
el sentido de que no podía hacerlo, porque ya no quedaban curas. Entonces el
muchacho insistió:
Al menos quedarán los que vienen con
los gudaris vascos.
A esta inesperada salida del
valiente joven, el cabecilla rojo afirmó:
Después de acabar la guerra con los
fascistas, aplastaremos a los vascos con su catolicismo.
El diálogo terminó aquí; pero al día
siguiente, al bajar de trabajar de las trincheras, el muchacho de A.C. y
sacristán en La Felguera, fue asesinado por los que había asistido a la
entrevista del día anterior”.
( I ).- Este
individuo, como prácticamente todos los gerifaltes comunistas y socialistas,
huyó a Méjico donde falleció en 1950.
¿Habrá comentado algo de esto Su Sanchidad
cuando visitó al Papa?


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