Y terminamos con este
último artículo haciendo un resumen de los anteriores.
Según nuestra modesta
opinión, la verdadera reforma del Estado, además de ser un asunto político,
tiene que ser también un asunto cultural, pero no al estilo de Gramsci, que
promovía una cultura centralizada y autoritaria procedente de sus ideas
marxistas, sino una cultura diversa en la que intervengan las distintas fuerzas
sociales que existen en todo país normalmente constituido.
Pero, claro, la
“conditio sine qua non” para que esto suceda, es que se respete la pluralidad
de la vida social, sin imposiciones. Como ya saben, en Asturias, por ejemplo, y
desde hace muchos años, ya no se celebra el día de Covadonga, sino “el día de
Asturias”, es decir, la Reconquista ha quedado olvidada. Pensándolo bien, tal
día tendría que ser en tal caso “el día de España” ¿No les parece?
Un verdadero Estado
es aquel en el que realmente hay una participación ciudadana y no imposiciones
de corte partidista. Ya sabemos por desgracia las consecuencias negativas que
esto ha dejado en España desde hace varios años.
Mientras no se
tengan en cuenta los verdaderos intereses de la nación y sólo se mire para el
panel ideológico, no habrá nada que hacer. El fanatismo y el cerrilismo
seguirán campando por sus respetos derivando en una España rota, desunida y
emponzoñada, como la que tenemos en estos momentos.


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