Este asunto está trayendo unas consecuencias
desastrosas para la juventud, especialmente para los niños. Hace algún tiempo
había personas que consideraban este tema como un peligro próximo, en estos
momentos está inmersa en casi todos los chaflanes y recovecos sociales.
Donde más se nota es en la educación, algunas veces de
forma inmediata y palmaria, y otras de manera subliminal. Para estos ideólogos,
ideólogas e “ideólogues”, los niños, niñas y “niñes” son un fin y un plan claro
ya que, entre otras cosas, quieren acabar con su inocencia para convertirlos en
próximos valedores y guardianes de sus axiomas y premisas, que pueden hacer que
estos jóvenes consigan “cambiar” de sexo, amén de relaciones homosexuales.
En fin, a lo mejor este asunto es parte de la “regeneración
democrática”, oiga.
Continuará.
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