sábado, 21 de julio de 2018

El sexenio negro


Y seguimos advirtiendo al nuevo inquilino de la "Monkloa", lo que en su día dijo e hizo su correligionario, el Bobo Solemne, que tal parece que le quiere imitar.
Vamos a fijarnos en un solo aspecto de aquel sexenio negro del "zapaterato": el económico.

A pesar de que el Obtuso de la Moncloa decía que íbamos a salir de la "crisís", un trimestre de estos, y de que decía también que la tierra sólo es del viento (no especificaba si era un siroco, una tramontana, una brisa, un cierzo, un ábrego, un solano, etc), habría que preguntarle si el dinero, que también está en la tierra, y que es el que produce la actual “crisís”, también era del viento.

Decimos esto porque un 80% aproximadamente del déficit público lo produce el servicio financiero de la Deuda. Los gobiernos que ha habido hasta ahora en España, así como los “gobierninos” de los 17 reinos taifas, siempre han optado por poner en el mercado grandes cantidades de emisiones, lo que ha producido un gigantesco déficit que es el gran problema actual de la economía española.

A dicho déficit se ha llegado porque hubo, y hay,  una gran orquesta dirigida por ya sabemos quién, que tira con pólvora ajena para conseguir y satisfacer intereses electorales. Lo estamos viendo desde 1.982. No hay más que repasar un poco los datos: en 1.975 la Deuda Pública en circulación era el 13 % del PIB. En el citado año de 1.982, este porcentaje se había elevado al 28,3. En 1.984, las emisiones se multiplican por dos.

Resumiendo: en 19 años la Deuda Pública se multiplicó por cuatro.

En fin, a lo mejor tenemos suerte y lo arregla todo el viento. El Obtuso dijo que “el tren del crecimiento está muy próximo y si aplicamos con rigor todas las reformas en marcha, este tren aumentará su velocidad hasta adquirir la necesaria para la recuperar la creación de empleo”.

Resumiendo, lo de siempre: todo este desastre lo costeamos todos los españoles, unos pagando más que otros, bien sea con pensionas más bajas, con disminución del seguro de desempleo, o con mayores impuestos, ya sean directos o indirectos. Claro que a lo mejor "Lo que el viento se llevó" es el responsable si la cosa no se arregla.




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