Como decíamos en la anterior entrega, hoy veremos algo
sobre el asesinato de López Ochoa.
Y seguimos con la influencia soviética sobre la II
República española que, como ya hemos dicho varias veces, se sigue omitiendo
por los “historieteros” de ahora.
En aquella nefasta República, los intereses de
la URSS estaban en el frontispicio de varios dirigentes republicanos, que
llevaba al cierre de periódicos, supresión de muchas libertades, crímenes,
asesinatos, etc.
Una muestra, por poner un ejemplo, fue el
asesinato de varios generales, tales como Bosch, González de Lara, Fernández
Amprón, Fernández Burriel, Villegas, Fanjul, Araujo, López Ochoa y varios más.
Vamos a fijarnos cómo fue el de López Ochoa.
De la historia de López Ochoa sólo se sabe la contada
por los “historieteros bien pagaos” del régimen que, como ya hemos dicho
otras veces, cobran por distorsionar la historia y por mentir.
El general Eduardo López de Ochoa y Portuondo
nació en Barcelona en 1877 y murió en Madrid el 16 de agosto de 1936, vilmente
asesinado.
Durante la Dictadura de Miguel Primo de Rivera ocupó
el cargo de Gobernador Civil y Militar de Cataluña, pero pronto fue destituido
y cesado debido a los constantes enfrentamientos con Primo de Rivera,
teniendo que exiliarse en Francia, ingresando en la masonería.
Posteriormente, y ya en la República, y también
brevemente, ocupó el cargo de Capitán General de Cataluña, siendo encargado por
Alejandro Lerroux y por Diego Hidalgo, a la sazón ministro de Guerra, de
reprimir la revolución asturiana de 1934.
Una vez el Frente Popular en el poder tras las
elecciones de febrero de 1936, y una vez llevado a cabo el Alzamiento Nacional
del 18 de julio, milicianos socialistas y comunistas de toda España se
concentraron en Madrid pensando que el conflicto se iba a resolver allí.
Los milicianos asturianos que allí se habían
desplazado, y debido a la atronadora propaganda marxista, estaban convencidos
de que su enemigo mortal era el general López Ochoa por la citada represión en
Asturias.
El general Pozas, que a la sazón era ministro de la
Guerra en el Gobierno de Martínez Barrio, estaba preocupado por la situación de
López Ochoa y le ordenó que se trasladase al Hospital Militar “Gómez Ulla”
pensando que allí estaría más seguro de su persecución por los milicianos. Pero
se equivocó: una turba sangrienta lo cogió. Valientemente se encaró con sus
asesinos diciéndoles:
“¡Podéis disparar cuando os venga en
gana!”. Una ráfaga de tiros acabó con su vida. Una vez
muerto, uno de los asesinos le cortó la cabeza con una navaja, que
posteriormente fue clavada en una bayoneta de una miliciana. Su cuerpo, sin la
cabeza, fue enterrado en el Cementerio del Este el día 17 de agosto de 1936, un
día después de su asesinato.
Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el diario ABC
de aquellas fechas estaba incautado por la República. Observen el cinismo y la
mentira sobre el asesinato de López Ochoa que aparece en dicho diario el 18 de
agosto.
¿Qué dicen a todo esto Sor Yolanda y su
"Sanchidad" en su “memoria democrática?
Nota.- Dicha imagen está tomada de la Hemeroteca de
ABC.
Continuará.


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