Como ya saben, nos gusta recuperar las “memorias”,
sobre todo la de Su Sanchidad. Vamos ello.
Nicolás Sarkozy, que fue presidente de la República
Francesa entre 2007 y 2012, el día que ganó las elecciones dijo:
«Hemos derrotado la frivolidad y la
hipocresía de los intelectuales progresistas. El pensamiento único es el del
que lo sabe todo, y que condena la política mientras la practica. No vamos a
permitir mercantilizar el mundo en el que no quede lugar para la cultura: desde
1968 no se podía hablar de moral. Nos habían impuesto el relativismo. La idea
de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno
vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a
los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el
delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían
terminado. Que no había nada sagrado, nada admirable. Era el eslogan de mayo
del 68 en las paredes de la Sorbona: 'VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN
TRABAS». ;
Quisieron terminar con la escuela de
excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda
hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y
el triunfo del depredador sobre el emprendedor. Esa izquierda está en la
política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto
al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Voy a
rehabilitar el trabajo. Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una
frase: 'SE HA ABIERTO UNA FOSA ENTRE LA POLICIA Y LA JUVENTUD': los vándalos
son buenos y la Policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y
el delincuente, inocente. Defienden los servicios públicos, pero jamás usan un
transporte colectivo. Aman tanto la escuela pública, pero sus hijos estudian en
colegios privados. Dicen adorar la periferia y jamás viven en ella. Firman
peticiones cuando se expulsa a algún okupa, pero que no aceptan que se instalen
en su casa. Esa izquierda que desde mayo del 68 ha renunciado al mérito y al
esfuerzo, que atiza el odio a la familia, a la sociedad y a la República. Esto
no puede ser perpetuado en un país como Francia y por eso estoy aquí. No
podemos inventar impuestos para estimular al que cobra del Estado sin trabajar.
Quiero crear una ciudadanía de DEBERES.»
¡Ya quisiéramos los españoles tener un presidente como
Sarkozy!


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