Como ya saben, estamos en tiempos de “regeneración
democrática”, de recuperación de la “memoria democrática”, y de buen
tiempo, ya que vamos “viento en popa a toda vela”, aunque la deuda
pública nos está hundiendo a todos, a todas y a “todes”.
Aparte del ansia y la codicia del Ministerio de
Hacienda, la deuda pública no deja de aumentar. Ahí está el dato: en el tercer
trimestre de este año se llegó a la cifra de casi 1.800.000 millones de €, casi
74.000 millones más que en el mismo período del pasado año 2024, según datos
del Banco de España. Aquí sí que vamos “como un cohete”, oiga.
En el período de los últimos 20 años (2004-2024), la
deuda subió del 45 % al 102 %, el mayor aumento de las economías de la UE, que
ha llevado a la triplicación de la deuda per cápita en este período pasando de
los 9.100 € en 2004, a los casi 33.500 en 2024.
En fin, lo más “didimudo” del asunto es pensar cómo
acabará la Seguridad Social y el sistema de pensiones. “Res non verba”,
Sanchidad, hechos no palabras
¡Ah!, Y de los presupuestos generales del Estado, ¿qué
nos dice Su Sanchidad”? ¿Será todo esto “fango” y “bulo”? Nos viene a la memoria
una frase de Nicolás Maquiavelo: “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo
que aparentamos”. La sonrisa de hiena, para algo está, oiga.


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