Y seguimos con la influencia soviética sobre la II República española que, como ya hemos dicho varias veces, se sigue omitiendo por los “historieteros” de ahora.
Como decíamos en el anterior artículo, en éste veremos el “discurso” de despedida de Pasionaria . Decía así:
«Los camaradas deciden que yo salga de
España. Me resisto. Expongo mis razones. No sirven de nada mis argumentos. La
dirección del partido ha decidido que marche, y debo marchar.
Hemos sido derrotados. Las intrigas de gentes sin conciencia, las presiones
de las grandes potencias han roto la resistencia, han prevalecido sobre la
voluntad popular de defender a España, de mantener nuestro país en el campo de
la democracia y de la paz. La lucha no ha sido vana. No luchar hubiera sido tan
ignominioso, que ni el pueblo ni la Historia nos hubieran perdonado. Hay que
salir de España, marchar al exilio, lejos de todo lo que es entrañable ¡No
importa! Cumplimos con nuestro deber y el pueblo nos comprenderá.
... Hay que separarse, me despido de los camaradas que van a quedar en
España. Doy todas mis cosas a las mujeres que trabajan en la casa. Mi vestido
nuevo, mis zapatos sin estrenar, regalo de los camaradas madrileños, un pañuelo
de seda, recuerdo de las mujeres de Almacén. Una maravillosa edición de La
Barraca de Blasco Ibáñez, obsequio de Julio Justo con afectuosa dedicatoria, la
echo al fuego. No quiero que caiga en manos enemigas, no quiero comprometer al
donante....»
Las Brigadas Internacionales abandonan España el 15 de Noviembre de 1938. Con
tal motivo se celebra un desfile de despedida en Barcelona, en donde la
Pasionaria dice:
«Razones políticas, razones de Estado obligan ahora a volver a algunos de
vosotros a vuestra patria y a otros a un exilio forzoso. Podéis marchar
orgullosos. Vosotros sois el heroico ejemplo de la solidaridad y de la
universalidad de la democracia. No os olvidaremos en el olivo de la paz vuelvan
a brotar de nuevo las hojas, mezcladas con los laureles de la victoria,
¡volved!»
La verdadera razón de la marcha de las Brigadas era el pacto nazi-soviético que
ya se estaba fraguando en aquellos momentos, pacto que ella ensalzaría, así
como también ensalzó el reparto de Polonia entre Hitler y Stalin. Pasionaria,
exiliada de lujo en Moscú, prefirió vivir de pie antes que morir de rodillas.
Como recordarán, esta mujer regresó a España en 1.977,
llegando a presidir la Mesa de Edad de las primeras Cortes “democráticas”. La
verdad es que aquello fue una auténtica tomadura de pelo, ya que sus ideas
“democráticas” consistían en alabar constantemente a Stalin y la represión que
el comunismo ejercía por aquellos años en medio mundo. Y junto a ella otro
cobarde huido: Santiago Carrillo. Ambos representaban la idea de
“democracia”.
En el próximo artículo, comentaremos algo sobre Julián Besteiro que, como ya
hemos dicho en varias ocasiones, era el único personaje de aquellos tiempos que
tenía la cabeza sobre los hombros.


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