martes, 25 de agosto de 2026

“Don Quijote de la Mancha” para muchos, muchas y “muches”


 

Repasando la extraordinaria obra de Miguel de Cervantes Saavedra “Don Quijote de la Mancha”, Edición del I V Centenario, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, Edición y notas de Francisco Rico, La lengua de Cervantes y el “Quijote”, José Manuel Blecua, Guillermo Rojo, José Antonio Pascual, Margit Frenk, Claudio Guillén GLOSARIO, 1.249 páginas, incluida TABLA, nos encontramos con unos párrafos que nos hacen pensar en muchos, muchas y “muches”. Veamos.

En el Capítulo X L I I de la Segunda Parte, intitulado “De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes de que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas”, páginas  865 a 870, en la 866, se lee lo que responde Sancho:

“Ahora bien – respondió Sancho – venga esa ínsula, que yo pugnaré por ser tal gobernador, que, a pesar de bellacos, me vaya al cielo; y eso no es por codicia que yo tenga de salir de mis casillas (6) ni de levantarme a mayores (7), sino por el deseo que tengo de probar a qué sabe el ser gobernador”.

(6).- “salir del sitio que me corresponde”.- (7).- “ni de querer más de lo que soy”

En la página 868 se lee:

“Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada”.

“Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey (22), que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra (23)”.

(22) “Alude a una fábula de Esopo”  (23) “Se creía que el pavo real se enorgullecía de su rueda (abanico que forma al desplegar su cola) mientras no se veía los pies”.

En la siguiente página aparece:

“Nunca te guíes por la ley del encaje (29) que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos”.

“(29) Nunca juzgues con arbitrariedad”.

En la misma página, un poco más abajo, se lee:

“Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva (31), sino con el de la misericordia”.

“(31) Si no aplicas todo el rigor de la ley, que no que no sea por haber sido sobornado”.

En la página 870 se lee:

“Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo, aparta las mientes de tu injuria (32) y ponlas en la verdad del caso”.

“(32) Aparta tu pensamiento de la ofensa que sufriste”.

En fin, quien quiera entender que entienda.



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