Nació en Extremadura en 1507, falleciendo en Sevilla
en 1559. Fue un gran explorador y escritor.
Con un grupo de 600 personas salió con el objeto de
explorar la península de la Florida, regresando solamente él cuando terminó el
evento.
A pesar de todo, no sintió miedo, ya que recorrió a
pie, en un viaje que duró ocho años, el Sur de EE.UU., llegando hasta el Golfo
de California. Durante ese tiempo estuvo cautivo de una tribu por un período de
seis años. Los componentes de esta tribu de indígenas no querían que se fuese,
ya que Álvaro conocía cómo curar las heridas de ellos.
Los indios de distintas tribus, iban para la que
estaba Álvaro, mostrándole sus heridas producidas por enfermedades y por
picaduras de animales, heridas que les dolían. Los curaba porque Álvaro conocía
plantas curativas. Para estas curaciones se había inventado unas ceremonias con
el objeto de impresionar a tales indígenas.
Después de cierto tiempo le dejaron marchar,
llevándose un montón de regalos que le hicieron, regalos que entregaba a la
tribu que encontrase durante su camino. Seguía curando enfermos y continuaba
con su peregrinación, recorriendo ¡¡¡ 23.000 !!! kilómetros.
Gracias a los conocimientos de este personaje,
tuvieron lugar varias expediciones. En una de ellas los españoles exploraron
por primera vez el Estado de Texas , el Cañón del Colorado, el desierto de
Arizona y el Estado de Kansas, apoca distancia de lo que hoy se llama Nueva
York.
Cuando este personaje regresó a España, estaba un
tanto enfermo, lo que no le impidió volver a América en un segundo viaje,
siendo el primer español que exploró Paraguay.
Cuando terminó sus viajes, fue nombrado juez del
Tribunal Supremo de Sevilla, además de escribir sus “Memorias”.
Fuente: páginas 92 y 93 del libro “Cien
figuras españolas. Biografías de españoles célebres”, autor Antonio J.
Onieva, Imprenta Casa Editorial “Hijos de Santiago Rodríguez”, Burgos 1951, 212
páginas.


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