Como ya se
sabe, una de las causas, sino la principal, de la caída del Imperio Romano fue
la de que los ciudadanos se entregaron a toda clase de vicios, molicie,
degeneración, etc, etc, además de dejar en manos extranjeras la defensa del
Estado.
Dicho esto, el mundo occidental en general, y Europa en particular, son como una caricatura de dicho Imperio en una fase mucho más abyecta, porque en la época romana no había socialismo y eso era una ventaja.
El falso pacifismo, el falso feminismo, el socialismo, el comunismo, el
homosexualismo y demás “ad láteres” que han surgido en esta sociedad
occidental, harán que reviente la cultura cristiana, que es lo que persiguen.
Hay algún inocente que dice que el socialismo y el comunismo han muerto ¿Cómo
se puede decir semejante disparate cuando los tenemos ahí haciendo manitas con
los enemigos más encarnizados de España, como son el separatismo y el Islam?
En épocas anteriores siempre surgían personas valientes que evitaban el
derrumbe y la catástrofe. Con respecto a esto que estamos comentando, decía
nuestro admirado Chesterton que San Francisco de Asís había evitado que “toda
la cristiandad llegara a su fin bajo la doble pasión destructiva del Islam
desde el exterior y de las herejías pesimistas desde el interior”. Y
aquí está el quid del asunto: esas “herejías pesimistas”, que se han
transformado en socialismo (socialismo real o científico como dicen los pedantes
infumables marxistas), son el germen del “nuevo orden” con el objeto de crear
“el reino del hombre sobre la tierra”, aunque por el camino que llevamos,
llegaremos a la destrucción de la civilización y desembocaremos en la
animalidad y en la barbarie. No hay nada más que echar un vistazo a las
bestialidades que se cometen en esta resquebrajada y descuartizada España.


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