“Dentro de los muros dela Patria mía”, hay muchos,
muchas y “muches” que presumen de todo lo habido y por haber dándose autobombo
y platillo por los cuatro costados, valiéndose de los “mass-media” que tienen
controlados al más puro estilo gramsciano.
Una de las “presumiciones”, como decía un votante sociata, es la de decir que son valientes. Para ser tal cosa no hay que tener “cambios de opinión”, pues la verdad les molesta, les duele, no la respetan porque, entre otras cosas, les puede llevar a perder la poltrona.
Como ya saben, para decirla verdad hay que poseer una
serie de principios éticos y morales, amén de libertad y dignidad, que estén
por encima del provecho, de la ventaja, del beneficio, etc, personal o de
grupo. Pero, claro, a lo mejor se pierde la permanencia y la durabilidad
“poltronista”.
Por otra parte, estos, estas y “estes” presumen de
sabios. Como ya sabrán, Napoleón Bonaparte, que fue autor de grandes frases,
dijo en su día que “Los sabios son los que buscan la sabiduría. Los necios
piensan que ya la encontraron”. Esto quiere decir que el verdadero sabio
tiene la humildad de darse cuenta de su inopia y de su ignorancia.
Por otra parte, estos, estas y “estes”, sus peroratas
y discursos están llenos de funambulismo, de demagogia, de populismo, de
logomaquia, de . . . Hablan mucho, pero no dicen nada. La palabrería es lo que
priva, aunque muchas veces el silencio expresa mejor lo que hay. Para eso son “pensadores
químicos”.
Otra característica de estos, estas y “estes”, es que
se enfurecen, se indignan, se disgustan, se encolerizan, se . . . cuando se les
dice la verdad. Esto tiene su explicación porque la mentira es su arma, aunque
en sus discursos, arengas, alocuciones, etc, hablan y hablan de promesas, pero
luego desilusionan al “pueblo soberano” con sus actos.
En fin, a esta gente no hay quien la convenza de sus
errores. Son “Semper fidelis”.


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